viernes, 30 de mayo de 2008

“Es deber del perdido
En la derrota,
Buscar del ganador
La cuota”.
Afirmación de un manzanillo a mediados del siglo XIX


Junio 11/2008
Comité Político del Partido Liberal
Junio 12/2008
Seminario del IPL para el Comité Político y la bancada parlamentaria del Liberalismo
Junio 12 y 13 de 2008
Congreso Nacional de Veedores Departamentales del Liberalismo
Junio 12/08
Análisis de la coyuntura nacional. Invitación de las Secretarías de Participación del Partido Liberal

CONTENIDO

• De patito feo, Amylkar Acosta Medina.
• Trabajadores de Coltejer, EADE y la minorista, Jorge Mejía.
• El problema del déficit externo, César González Muñoz.
• Regularizar la globalización, Mario Soares.
• Narcotráfico y revaluación, Mauricio Cabrera Galvis.
• Más allá de Tirofijo, Octavio Quintero.
• Fusión por lo bajo, Ramón Elejalde.
• ¿Cómo será el post-tirofijo?, Cecilia López Montaño.
• La carrera presidencial ignora la carrera armamentista, Amy Goodman.
• Atraso político en Colombia, Eduardo Suescún Monroy.
• Declaración final del IV Congreso Nacional de Estudiantes Universitarios.
• La guerra del agua, Ecoportal.
• La guerra que perdió Manuel Marulanda, Juan Manuel López Caballero.



DE PATITO FEO

Amylkar D. Acosta M1
“Nadie debería morir porque no puede obtener los
medicamentos”.
Lee Jong-ook, Dir. OMS (Q.E.P.D)
Uno de los temas más controvertidos en el transcurso de la negociación del TLC de Colombia con los EEUU fue el atinente al capítulo de la propiedad intelectual y sobre todo en lo relativo a la protección de las patentes de los medicamentos. Colombia en este aspecto empezó cediendo antes de sentarse a negociar, actitud esta que contraría los principios más elementales de la negociación, otorgar sin nada a cambio. En efecto, en el 2002 se expidió el Decreto 2582 como condición para la proclamación de la Ley mediante la cual el Congreso de los EEUU renovaba los beneficios del ATPDEA a Colombia, aprobada el 6 de agosto del mismo año2. No le importó al gobierno que esta norma contrariara flagrantemente la Decisión 486 que estableció el Régimen Común sobre Propiedad Industrial, aprobada por la Comisión de de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) el 14 de septiembre de 2000. Dado el poder vinculante de la misma, la Asociación de Industrias Farmacéuticas Colombianas (Asinfar), gremio que representa a los laboratorios nacionales, interpuso la demanda contra dicho Decreto ante el Tribunal Andino de Justicia (TAJ) y este se pronunció el 15 de diciembre de 2005 dejándolo sin efecto. Pero, ello no fue óbice para que el Decreto de marras le sirviera al gobierno de base para la negociación de las patentes de medicamentos en el TLC con los EEUU.
Luego, el gobierno de Colombia no sólo desacató el fallo proferido por el TAJ, sino que se las apañó para, junto con el Ecuador de Lucio Gutiérrez y el Perú de Alejandro Toledo, con mayoría simple en el seno de la Comisión modificar la Decisión 486 mediante la Decisión 632 de abril 6 de 2006, aclaratoria del segundo párrafo del artículo 266 de la misma. De este modo, allanaron el camino para el cierre de las negociaciones y la posterior firma del TLC, esta vez por parte de Colombia y Perú solamente, pues el Presidente Rafael Correa de Ecuador tomó distancia respecto a los EEUU. Claro, que el precio que se pagó por esta maniobra fue muy alto, pues este fue uno de los factores que más contribuyó a dar al traste con el proceso de integración andina que tuvo como gestor hace 39 años al ex presidente Carlos Lleras Restrepo3. A la postre, Colombia se ha quedado con el pecado y sin la gracia, pues todavía es hora que la ratificación del TLC por parte del Congreso de los EEUU sigue embolatada4.
Pero, allí no terminan las tribulaciones de Colombia con el espinoso tema de las patentes de los medicamentos. Después de firmado el TLC por los presidentes Bush y Uribe, las nuevas mayorías demócratas en el Congreso de los EEUU condicionaron su ratificación a la revisión de varios de los temas ya negociados, entre ellos el de las patentes para los medicamentos. Increíblemente partió de ellos y no de la parte colombiana la iniciativa de “restablecer un justo balance entre la promoción del acceso a medicinas y la protección de la innovación farmacéutica en los países en desarrollo”5. Ello, como respuesta al endurecimiento de las normas sobre protección de las patentes de los medicamentos, que favorece obviamente a los medicamentos de marca que sólo los producen las multinacionales farmacéuticas, en detrimento de los genéricos, en el texto ya suscrito y ratificado en volandas por parte del Congreso de Colombia. El texto como fue aprobado es lesivo tanto para la industria nacional, que produce sólo medicamentos genéricos y que provee más del 70% de unidades consumidas, como para la población de más bajos ingresos, que verá afectado su acceso a la salud por el encarecimiento de los medicamentos6. Es claro que al subir los estándares de protección, como se hizo en el Decreto 2085 primero y en la negociación del TLC después, por encima de los parámetros de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ello redundara en menor competencia, mayor monopolio y alza inmoderada de precios al retardar la entrada al mercado de los medicamentos genéricos, que son mas asequibles al consumidor.
A QUIÉN SIRVE COLOMBIA?
Pero, lo más inaudito es lo que acaba de ocurrir en el marco de la Cumbre de la ONU para I + D en Salud celebrada recientemente en Ginebra, preparatoria de la Asamblea Mundial de la Salud auspiciada por las Naciones Unidas. Allí la delegación de Colombia7, cuya representación curiosamente se la arrogó la Cancillería y no el Ministerio de Protección Social, asumió el papel del patito feo, pues mientras el grueso de las delegaciones de los países en desarrollo trataba de diseñar una estrategia global y un plan de acción para facilitar el acceso a los medicamentos esenciales, Colombia se alineó con la postura recalcitrante de la delegación de los EEUU y parte de la Unión Europea (UE), e incluso fue más lejos que estos en la defensa de los intereses de las multinacionales farmacéuticas, acostumbrados como están a sacar las castañas del fuego con mano ajena. Lo más irónico es quien ha liderado la justa posición de los países en desarrollo, encabezados por China, India, Brasil, Tailandia y Kenia, es el colombiano Germán Velásquez, quien ocupa una alta posición en el seno de la OMS. Este bloque de países ha venido cuestionando el actual esquema por considerarlo perverso y contrario al interés de los pueblos, los cuales se ven excluidos de la posibilidad de acceder a la salud por cuenta de los precios exorbitantes de los medicamentos de marca. Como lo registró la revista Semana, “la posición de Colombia en un debate trascendental sobre medicamentos genera polémicas entre los 120 países miembros de la Organización Mundial de la Salud”8 y se preguntan sugerentemente “¿a quién sirve?”9.
Está en el interés de los países en desarrollo acordar una estrategia y un ambicioso plan de acción tendiente a promover la investigación y el desarrollo de la industria farmacéutica, con el fin de producir nuevos medicamentos para tratar las distintas enfermedades. Con tal fin, China y los países pobres se proponen crear un gran Fondo para su financiación. Esto no es mirado con buenos ojos por parte de las multinacionales farmacéuticas, que pretenden que sólo se circunscriban al SIDA, la malaria y la tuberculosis, enfermedades estas prevalentes en los países en desarrollo, reservándose ellas el resto del jugoso mercado de los fármacos, particularmente la medicación de enfermedades cada día más extendidas como el cáncer o las afecciones cardiovasculares. Su temor estriba en el hecho de que la producción de medicamentos y vacunas genéricos o nuevos procedimientos clínicos que se desarrollen, atenten contra las posibilidades de seguir abusando de su posición dominante en el mercado de los medicamentos.
COLOMBIA: REINCIDENTE Y CONTUMAZ
No es esta la primera vez que la delegación colombiana ante escenarios multilaterales como este asume el papel de villano, como fue calificado por parte de varias ONG su actitud al plantear que este tema no debe abordarse por arte de la OMS sino que debe remitirlo a las organizaciones mundiales de comercio y de propiedad intelectual, en donde se sabe la suerte que le depararía. Las intervenciones del delegado del gobierno de Colombia le merecieron una dura reprimenda por parte de ellas, calificándolas de “estúpidas” y en un duro pronunciamiento le sacaron en cara que “En Colombia hemos visto ya muchas veces cómo el gobierno está dispuesto a hacer casi cualquier cosa que pueda para lograr la aprobación de un TLC con Estados Unidos, y evidentemente (…) a bombardear un proceso de discusión sobre los beneficios de la innovación en salud y sobre los intereses de los países en desarrollo”10. Este incidente se vino a sumar a la negociación en solitario del TLC con los EEUU, llevándose de calle la CAN, ahora se reincide en el mismo desaguisado con la negociación en curso de otro TLC con la UE; al desdoroso papel de Colombia en el Consejo de Seguridad de la ONU al apoyar la aventura de Bush en Irak; la deserción del G-22 en plena Cumbre Interministerial de la Organización Mundial de Comercio (OMC) en Cancún (México) a fines de 200311. Colombia insiste en comportarse como país satélite de los EEUU, el mismo que le ha dado reiteradas demostraciones de que ellos “no tienen amigos sino intereses”, como lo pontificó el ex canciller de los EEUU y otrora abogado de la tristemente célebre United Fruit Company, de ingrata recordación para los colombianos, John Foster Dulles. Ello ha llevado al país a asumir como propio el talante aislacionista y unilateralista que ha caracterizado a la administración Bush, como detestable y detestado palo en la rueda por doquier, con todas sus consecuencias. No me resigno a aceptar que Colombia siga siendo alfil sin albedrío en esta complicada partida de ajedrez que juegan las grandes potencias en la que se ha dejado atrapar la Colombia de tod@s. Démosnos nuestro propio camino, pues, los destinos son irrepetibles e inimitables. No olvidemos que, como lo afirmó nuestro laureado García Márquez, “nuestra virtud mayor es la creatividad y, sin embargo, no hemos hecho más que vivir de doctrinas recalentadas y guerras ajenas”12. La gran pregunta es: hasta cuándo?
Riohacha, mayo 18 de 2008
www.amylkaracosta.net

Trabajadores de Coltejer, EADE y La Minorista

Jorge Mejía Martínez, Jorge.mejia@une.net.co
La decisión de los 3.000 obreros de Coltejer fue ejemplarizante. Cada uno por su lado se acercó a la mesa de votación y asumió su responsabilidad como individuo y como colectivo: renunciar a todas las prestaciones convencionales para salvar la empresa. Cambiaron las prebendas económicas por el 67% de las acciones. De asalariados con las manos vacías por la iliquidez a propietarios con expectativas. Después de más de 30 años de tener al grupo Ardila Lulle sobre sus cabezas hoy son los nuevos dueños de la empresa. Una empresa que acumulaba cada mes 10.000 millones de perdidas no ofrecía a sus operarios más que una alternativa: resignarse a morir de píe, pero morir, o arriesgar. Los cinco sindicatos que agrupaban a los trabajadores se hicieron a un lado para que la decisión fuera soberana. Aunque la discusión fue intensa y despiadada. El argumento de que la responsabilidad de la crisis no debía recaer en los que con sus manos construyeron un emporio, sino en los que irresponsablemente lo habían usufructuado, no dejó dormir a más de uno la noche anterior. Pero el sacrificio valía la pena. Los discursos veintejulieros no se encontraron eco. Con el 67% de las acciones en la mano la tarea se reduce a buscar un socio estratégico, al parecer ya encontrado, por que Coltejer no puede ser tan solo el edificio alto de junin con la playa.
Con seguridad que los trabajadores de Coltejer no recordaron la irracional historia de los trabajadores de EADE (Empresa Antioqueña de Energía) al promediar el año 2006. El gobernador de Antioquia, Aníbal Gaviria y el Alcalde Medellín, Sergio Fajardo, hicieron un acuerdo de gran calado social: unificar las tarifas de energía de EPM y EADE. Con otras palabras: que los antioqueños de los pueblos paguen las mismas tarifas que los antioqueños de las ciudades. Los campesinos asumían unos inequitativos sobrecostos por encima. El camino era el de unificar ambas empresas alrededor de EPM. A los trabajadores y empleados de EADE se les propuso vincularse a EPM, asumiendo la convención colectiva de EPM. El sindicato de EADE no aceptó la formula a pesar del querer mayoritario de los asalariados que respondieron con la desafiliación y con la vinculación al sindicato de EPM. 790 trabajadores de EADE, renuentes a la sensatez pero fieles a sus directivos sindicales, terminaron despedidos, sacrificados en medio del absurdo. Pudo más el enceguimiento político de unos dirigentes incapaces de ver el abismo a sus píes, mientras miraban hacia el cielo. Los trabajadores que desoyeron a tiempo los obtusos consejos de los dirigentes, cumplieron su sueño de laborar en el atractivo Edificio Inteligente con un incremento salarial del 33% para arrancar. Se impuso la unificación tarifaria y los campesinos de Antioquia también ganaron.
Otro sindicato que no deja de darse contra la pared es el de la Plaza Minorista de Medellín. Lleva 10 años haciéndole la guerra a COMERCA, la organización cooperativa de los operarios del principal centro de mercadeo popular de la ciudad. Hace 10 años que los mismos trabajadores de la Plaza decidieron asumir el reto de su administración ante la evidente incapacidad de las Empresas varias del Municipio de Medellín. Los trabajadores se capacitaron en las áreas administrativas y presupuestales. Crearon a COMERCA. Recuperaron la plaza y el entorno, desalojaron a los delincuentes de la mano de la Policía Nacional, organizaron a los pequeños comerciantes que aprendieron las bondades de atender bien a los usuarios y cada año al realizar los balances financieros las cifras muestran generosas utilidades. Hoy el optimismo es total por que hasta las puertas de la plaza llegará el Metroplus con más usuarios de toda la ciudad. COMERCA es un ejemplo de que no hay que tener raros títulos de universidades extranjeras o abolengos en los apellidos, para que con responsabilidad social, eficacia y delicadeza, se manejen los intereses colectivos.
Los trabajadores de Coltejer son una esperanza, los trabajadores de EADE fueron una frustración y los trabajadores de la Plaza Minorista son una grata realidad.


El problema del déficit externo
César González Muñoz
La economía colombiana ha mantenido, durante lustros, un déficit externo corriente; con frecuencia, éste ha llegado a ser peligroso para la estabilidad cambiaria.
En 1992 tuvimos un pequeño superávit, de menos del 2% del PIB, en medio del estrépito de la llamada apertura y de la reacción inicial de los importadores, de esperar las ulteriores reducciones de tarifas arancelarias anunciadas por el gobierno. Pero durante los años siguientes, en un ambiente de gran expansión del crédito interno, bajas tasas reales de interés, revaluación acelerada del peso colombiano y gran crecimiento del gasto público, la cuenta corriente se hundió en un déficit continuo que llego a ser casi 6% del PIB en 1997, con un promedio de cerca de 5% entre 1992 y 1998.
Vino la recesión entre siglos, incluyendo la caída de 4,5% del ingreso nacional en 1999; ésta produjo un pequeño superávit entre finales de 1999 y mediados de 2001. Desde entonces, las cifras en este campo han sido todas negativas; 2007 registró el déficit corriente más alto de la década, del 4% del PIB. Son, pues, casi dos décadas de historia de las cuentas externas.
Es una tautología útil: Si la demanda interna crece más rápido que la producción de bienes y servicios (PIB), esa diferencia se refleja en un déficit en el balance externo corriente, el cual debe ser financiado de alguna manera. Por tanto, para explicar lo que ocurre con esas cuentas no basta decir que el “fortalecimiento” del peso es la causa fundamental del saldo negativo de la balanza de pagos. Hay que buscar dicha causa en el exceso de demanda, para lo cual es necesario observar las cifras fiscales. Entre el déficit público, el exceso de demanda, la tasa de cambio y la balanza externa hay una estrecha relación.
Un déficit corriente prácticamente continuo durante más de tres lustros, y su financiación, es un problema para las autoridades monetarias/cambiarias, y para los interesados en que la estructura de la economía produzca buenos resultados sociales en términos de buenos empleos e ingresos. Tradicionalmente, las voces oficiales alivian a los interesados con un argumento que exige revisión: Los funcionarios del gobierno dicen que el saldo externo corriente negativo está “bien financiado” mediante flujos importantes de inversión extranjera directa. Esa es la tradición desde la década pasada. Ello es aritméticamente exacto, pero el cuento es más largo; los principales rubros de inversión extranjera van a petróleo, minería, industrias extractivas en general. Claro que tener riqueza en el subsuelo es una buena noticia; pero su extracción y exportación no genera mucho empleo en la cadena productiva. Para que los ingresos por regalías o dividendos les lleguen a la gente, hay que pasar primero por el gasto público, lo que suele ser como agua entre los dedos.
Por otra parte, es insensato cerrar los ojos ante una sospecha que no se puede constatar por falta de información, porque el Banco de la República, que organiza esas estadísticas, se ha negado siempre a publicar las identidades de empresas o personas que se registran como portadores de inversión extranjera. Me refiero a los capitales que entran como inversión extranjera y se pierden rápidamente en los vericuetos de la economía interna para comprar bienes raíces o títulos financieros. Algo habrá allí de capitales repatriados de buen origen, pero apuesto que el grueso de los capitales disfrazados de inversión tienen origen en la economía criminal.
El destino de la inversión extranjera auténtica, la posible importancia de la que tiene muy dudosa autenticidad, y la volatilidad que ésta puede tener en ciertas circunstancias, le da muchos factores de riesgo e inestabilidad a esta forma de “financiar” el déficit corriente.

Regular la globalización

MÁRIO SOARES 20/05/2008. Tomado De Columnistas Libres.

"El neoliberalismo ha entrado en quiebra, estalló corroido por sus propias contradicciones"

En los últimos meses, la prensa mundial -así como significativos economistas y empresarios occidentales- han empezado a expresar en artículos, entrevistas y libros su preocupación, cuando no su alarma, ante las múltiples crisis que están azotando el mundo y no sólo en Occidente. También en los llamados países emergentes.
Sólo las opiniones públicas europeas pueden presionar para regular la economía
Estas múltiples crisis tienen su epicentro en Estados Unidos, que si ha sido hasta ahora la superpotencia hegemónica del mundo, empieza a dar señales de poder perder tal condición: crisis financiera, con las perturbaciones bursátiles; monetaria, dada la inimaginable caída del dólar, moneda de referencia mundial que no deja de perder valor en relación con el euro y con el yuan; económica, que dio comienzo con la burbuja inmobiliaria y sus efectos en los créditos en los Estados Unidos (hipotecas subprime); crisis social, con el creciente desempleo, el aumento en vertical del coste de vida y el malestar de amplias capas de la población, que está extendiéndose a la Unión Europea; crisis energética, que afecta a todos los países, excepto a los grandes productores, con el petróleo rozando los 120 dólares por barril; crisis alimenticia, con la escasez y la subida repentina del precio de los alimentos esenciales (cereales, carne, leche, huevos, arroz, etcétera), que anuncia para los países más pobres una ola de hambre, incontrolable acaso; crisis de valores, con la desaparición de los principios éticos en las relaciones sociales y políticas; y, finalmente, crisis planetaria, con la destrucción de los equilibrios ecológicos básicos en la tierra y en los océanos, la disminución de la biodiversidad, la creciente desertificación, la deforestación y las alteraciones climática, provocadas por el agujero de ozono y por el efecto invernadero.
Todas estas crisis, cada una de por sí, son de una enorme gravedad. Como es sabido, algunas llevan anunciándose bastante tiempo. Pero es ahora cuando confluyen y se interrelacionan, con efectos desastrosos, llamando a la puerta de los países más desarrollados y ricos, empezando por los Estados Unidos. Da realmente la impresión de que el coloso americano está llegando al final de un ciclo y puede perder su antigua hegemonía, con todas las perversas consecuencias que de ello se derivarían.
Se ha dicho que los países emergentes podrían escapar a las crisis que se anuncian, y China especialmente, país del que algunos comentadores llegaron a pronosticar, dada su excepcional tasa de crecimiento, que se convertiría en la potencia dominante de mediados del siglo XXI. Yo no lo creo... Entre los llamados países emergentes, tal vez pueda ser uno de los más afectados, dado el volumen de su población y el rígido sistema comunista que, a nivel político, sigue siendo dominante. A pesar de que no se conoce bien lo que ocurre dentro de sus fronteras, se sabe que ha habido revueltas en las zonas rurales y que se da un malestar latente entre las élites culturales y científicas. Son señales ineludibles de la fragilidad del régimen... Veremos qué ocurrirá con los Juegos Olímpicos, que para algunos pueden recordar a los de Alemania en 1936...
La situación más grave, en cualquier caso, se localiza por ahora en Estados Unidos. Nadie duda, a estas alturas, de que la Administración Bush -y las guerras en Irak y en Afganistán con la desestabilización que han provocado en Oriente Medio y en el universo islámico- ha amplificado las crisis a las que se enfrenta, si es que no se halla en su origen. El descrédito de la política americana en el mundo y la pérdida de su antigua hegemonía, a todos los niveles excepto el militar, son indiscutibles.
Con todo, la era de Bush está llegando a su fin, sin gloria alguna, con el presidente sumido en el descrédito y la impotencia. El mundo está centrado ahora en las elecciones que tendrán lugar dentro de seis meses y que serán decisivas, no sólo para Occidente sino también para el mundo entero. ¡Se siente la falta de un nuevo Franklin Delano Roosevelt! Obama, el candidato que mejor comprende la necesidad de cambios, que, necesariamente, implican una ruptura con el sistema, a pesar de la simpatía que despertó en la opinión pública mundial y del dinamismo que desencadenó entre la juventud y los intelectuales, está siendo sometido a un terrible fuego de contención que proviene, curiosamente, de sectores contradictorios entre sí de la sociedad americana, a los que les cuesta comprender que únicamente una ruptura profunda con el statu quo puede salvarlos.
El neoliberalismo, por otra parte, ha entrado en quiebra. A semejanza con cuanto ocurrió en la antigua Unión Soviética, estalló corroído por sus propias contradicciones. Y la Unión Europea está empezando a sentir los efectos de la crisis múltiple que proviene de Estados Unidos, en plena situación de impasse político y estratégico, que la hace incapaz de reaccionar.
¿Cómo podrá la señora Merkel, europeísta convencida, impulsar la construcción europea, ante ese nefasto triángulo cuyos vértices son Brown, Sarkozy y Berlusconi? Sólo un movimiento generalizado de las opiniones públicas europeas puede presionar a los gobernantes europeos con el fin de imponer la regulación de la globalización y cierta racionalidad estratégica en la economía y en la política.
Hace 40 años, por estas fechas, vivimos la revuelta estudiantil y obrera de Mayo del 68, inesperada en sus perfiles, que hizo temblar a De Gaulle y supuso un gran impulso para la emancipación de las personas. La historia nos ofrece sobresaltos, así que estimulan el progreso. No perdamos la esperanza.
Mário Soares es ex presidente y ex primer ministro de Portugal. Traducción de Carlos Gumpert.






NARCOTRAFICO Y REVALUACION


MAURICIO CABRERA GALVIS, Cali, Mayo 25 de 2008

Parafraseando al maestro Echandía se puede decir que la mayoría de los análisis y opiniones sobre la aguda revaluación del peso parecen hechos para Dinamarca y no para Cundinamarca. Se dice que la caída del precio del dólar es un fenómeno mundial, se le echa la culpa al Banco de la República por subir las tasas de interés, se comenta la responsabilidad del gobierno por traer dólares para financiar el gasto público preelectoral, y también se congratulan algunos porque la seguridad democrática está atrayendo capitales al país.

Todos estos factores son ciertos y en Dinamarca serían suficientes para explicar la revaluación de la moneda nacional. Pero aquí en Cundinamarca hay otro “pequeño” factor que tiene gran incidencia en la sociedad colombiana y presiona a la baja la cotización del dólar a pesar del inmenso déficit en el comercio exterior: el ingreso de dólares del narcotráfico. En Colombia llevamos muchos años en que la tasa de cambio negra, o paralela, es inferior a la oficial como consecuencia de los dineros ilícitos que ingresan a la economía, lo que hace más sorprendente la ausencia de este factor en los análisis oficiales y académicos de la situación cambiaria.

Don son las argumentos que más se invocan para justificar esta actitud de avestruz de los analistas y las autoridades: que por tratarse de una actividad ilegal no existen cifras confiables que permitan cuantificar el impacto del lavado de dinero, y que en los últimos años no ha habido cambios significativos en el volumen de droga que exporta Colombia, si acaso una pequeña disminución, por lo cual no puede atribuirse a los dólares del narcotráfico la acelerada revaluación de este período.

Además de la evidente contradicción entre los dos argumentos (si no existen cifras confiables, ¿como demostrar que no ha cambiado la cantidad de dineros ilícitos?), el segundo no hace una necesaria diferencia entre el volumen de la producción de coca, que de acuerdo con los estimativos de la misma DEA parece que no ha variado mucho, y el ingreso de los dólares del narcotráfico, que si puede haber aumentado de manera significativa.

A manera de hipótesis, pues es una labor más detectivesca que económica, se pueden plantear por lo menos tres razones que permitirían afirmar que si antes los narcotraficantes solo traían al país una muy pequeña porción del valor del mercado de la droga (se dice que solo un 5% o 10%), en lo últimos años han aumentado este porcentaje, dejando en el país una mayor parte del generado por el negocio. La primera es la misma revaluación: con una caída del 49% en el precio del dólar hasta llegar a $1.800, es lógico que los narcos tengan que traer más dólares para cubrir los costos domésticos de producción, transformación, distribución y corrupción.

En segundo lugar está el incremento de los costos domésticos, que debe ser mucho mayor que la inflación, por la creciente presión de las autoridades y el aumento de los decomisos; también puede considerarse como un aumento de costos los mayores gastos que deben estar haciendo las Farc para defenderse de la exitosa ofensiva de las Fuerzas Armadas que les ha ocasionado tantas bajas. Finalmente, todas las promesas oficiales en la negociación con los paramilitares debieron inducir una importante repatriación de capitales, que es posible que se vea afectada por la reciente extradición aunque hasta ahora no se hayan sentido los efectos.

El impacto del narcotráfico en todos los aspectos de la sociedad colombiana es demasiado grande para ignorarlo en el campo económico, o pretender que no afecta el comportamiento de variables tan sensibles como la tasa de cambio. Corresponde al Ministerio de Hacienda y al Banco de la República promover la investigación y el análisis de estas influencias, pues su conocimiento y comprensión son indispensables para poder controlarlas.

* * * *
FE DE ERRATAS:
En la columna de la semana pasada donde escribí “partidos uribistas” apareció “partidos arribistas”. Quiero aclarar que este acertado calificativo no es de mi cosecha sino que es producto de la sabiduría de los técnicos de Microsoft, como lo puede comprobar cualquiera que use el corrector de ortografía del programa Word.



Más allá de Tiro Fijo

OCTAVIO QUINTERO
Bueno, murió Tiro Fijo de muerte natural, porque a los 87 años es natural que uno se muera, más, si se tienen en cuenta las condiciones de vida en que le tocó vivir.
El caso es que Tiro Fijo ya no está entre nosotros para amargarnos el rato, como pensarán algunos, o para encarnar una lucha contra un establecimiento opresor y oprobioso, como pensarán algotros.
Se escucha a los guerreristas, con su halcón a la cabeza, festejando el deceso y pronosticando unos y asegurando los más, el fin de las Farc.
Bueno, si Tiro Fijo fue un líder, y todo indica que sí, la historia a uno le cuenta otras cosas: los líderes se proyectan más después de muertos que vivos. Tómese cualquier líder de la historia universal o de leyendas locales, independientemente de cualquier afectación moral que esa misma historia le haya atribuido, y verán que buena parte de su fama y de su gloria empiezan a partir de su tumba.
Tiro Fijo, en mi concepto particular, es el fin de si mismo; más no de su causa. Los que creen que con la muerte de Tiro Fijo llegará el fin de la subversión en Colombia, como se pensó que con la muerte de Pablo Escobar llegábamos al fin del narcotráfico, están pensando con el deseo.
Tiro Fijo no es la causa de la violencia sino más bien un efecto de la otra violencia, esa que ejerce el Estado a través de sus engranajes político, económico, social, judicial y religioso que han producido rebeliones sin revolución de una y otra forma a lo largo de estos 200 años que vamos a cumplir como República emancipada del “yugo español”, como patrioteramente se nos inculca desde niños, cuando ni siquiera hemos aprendido a leer y escribir.
Uno comprende que el establecimiento quiera manejar un mensaje subliminal indicando como consecuencia de la muerte de Tiro Fijo, el fin de las Farc. No creo. Es probable que con Tiro Fijo se haya extinguido un líder de 40 o más años de lucha armada. Pero más bien debiéramos pensar que se está extinguiendo una generación de guerrilleros con la que vivimos y convivimos esta generación que también se extingue. La reminiscencia de mi generación también escuchó a sus padres y abuelos hablando de sus guerras y de sus guerrilleros, y un texto cualquiera de historia de Colombia, de Bolívar en adelante, para no ir tan lejos como a la época de los Comuneros o de la Conquista, nos hablará de los tiro fijo de entonces, empezando por el mismo Padre de la Independencia que no fue más que eso: un guerrillero alzado en armas contra la opresión española.
Mientras subsistan las causas, persistirán los efectos. Colombia es un país tremendamente injusto, más, mucho más, en este tiempo de neoliberales. Colombia es un país con un grado de concentración económica que puede aseverarse que sus 45 millones de consumidores están en manos de apenas una decena de proveedores, últimamente extranjeros o con fuertes capitales en los grupos criollos; Colombia es un país de concentración de ingresos al punto que el 10 por ciento de sus trabajadores más privilegiados, que no calificados, detenta el 90 por ciento de todos los ingresos nacionales; un país en donde la escala salarial puede llegar de uno a 60 como se ve en los bancos en donde el presidente gana 30 millones de pesos mensuales y al menos el 50 por ciento del resto de empleados apenas 500 mil pesos (un salario mínimo), y eso por períodos laborales cuyo contrato más largo apenas llega a un año. Colombia es un país en manos de unos políticos corruptos todos, todos. Si me consiguen una o dos excepciones, me bastará tan solo para confirmar la regla; Colombia es un país cuyas tierras más productivas están en manos de unos cuantos terratenientes y su tendencia es a seguirse concentrando en este tiempo de grandes avances tecnológicos cuando la ciencia ha descubierto que con la comida de los pobres también se puede producir biocombustibles para los carros de los ricos; Colombia es un país rencoroso que presencia impávido una declaración de su principal monseñor, Pedro Rubiano, poniendo en duda que Dios pueda perdonar a Tiro Fijo. Colombia es un país de una impunidad tal que sobrepasa el 90 por ciento de todos los casos que llegan a conocimiento de los jueces y su actual presidente un usurpador del poder que lo alcanzó a sangre y fuego y lo sostiene merced a una reforma constitucional pavimentada de cohechos.
Quien crea que la muerte de Tiro Fijo es el fin de la violencia en Colombia está orinando fuera del tiesto. La muerte de Tiro Fijo es el fin de Tiro Fijo y probablemente el nacimiento de otro Tiro Fijo por 40 años más, mientras subsistan las causas objetivas que dan pábulo a las subjetividades de la rebelión, infortunadamente sin revolución, como parecen estarse dando en otras latitudes limítrofes con nosotros: Venezuela y Ecuador, por ejemplo.
oquinteroefe@yahoo.com
27-05-08


Fusión por lo bajo


Ramón Elejalde Arbeláez. ramone@une.net.co

En la última Cumbre de Gobernadores el señor presidente de la República les propuso a los mandatarios seccionales que todas las licoreras departamentales se fusionaran en una gran licorera nacional, para así enfrentar los retos inmediatos y futuros, como la lucha contra el contrabando, los tratados de libre comercio que se están suscribiendo, el cambio de gusto en los consumidores, etc. Esta propuesta tuvo una acogida positiva en los gobernadores de Antioquia, Caldas y Valle. Pero parece que quienes pusieron en marcha la idea de fusionar las licoreras oficiales fueron sus distribuidores. El domingo 18 de mayo Juan Paz informó que varios personajes relacionados con la distribución de los productos de la Fábrica de Licores de Antioquia están ahora de distribuidores de la Industria Licorera de Caldas, concretamente en el Valle del Cauca. Esto quiere decir que las licoreras de Antioquia y Caldas están ahora compartiendo distribuidores, es decir, la fusión ya comenzó, pero por lo bajo.
Indudablemente las dos licoreras más grandes del país son las de Antioquia y Caldas, son empresas que compiten, son rivales; por un lado está la FLA con el Ron Medellín Añejo y el Aguardiente Antioqueño, mientras que la ILC tiene al Ron Viejo de Caldas y el Aguardiente Cristal. Estas dos licoreras oficiales luchan por quedarse con la mayor parte del mercado de rones y aguardientes en el país y creo que cada día la pelea comercial se endurecerá más y más. Como se recordará, en los últimos años se viene hablando con mayor intensidad sobre las ventas de las licoreras oficiales, lo que implica que a mayores ventas más alta es la valoración de la empresa para una eventual negociación; o también, frente a una posible fusión la mayoría accionaria está representada por la empresa mejor valorada.
Pero no sólo la lucha de estas dos licoreras por el mercado nacional es un asunto del futuro, sino que es también un tema de subsistencia. La FLA y la ILC son la principal fuente de recursos propios para cada uno de los departamentos de Antioquia y Caldas, y del producido de ambas empresas dependen en gran medida la ejecución de los respectivos planes de desarrollo departamentales y muy especialmente los gastos de salud y de educación. Estamos hablando, en este sentido, de un asunto de vital importancia económica de los dos departamentos y por tanto supremamente sensible.
Mientras los departamentos de Caldas y Antioquia no decidan fusionar sus licoreras resulta claramente contraproducente que compartan distribuidores. Tratándose de dos empresas rivales no pueden tener los mismos distribuidores, pues estos manejan información confidencial, las estrategias publicitarias, base de datos de clientes, sistemas de comercialización, que hace que sea incompatible para un distribuidor prenderle una vela al santo y otra al diablo.
El hecho de que varios distribuidores de la FLA estén participando en la distribución de licores de la Licorera de Caldas perjudica en mayor medida al Departamento de Antioquia, pues al estar vinculados en primer lugar a éste no se deben ir a ofrecer sus servicios a la competencia y continuar la relación contractual con ambos. La FLA es la empresa líder del país y no puede admitir que sus distribuidores le comercialicen licores a la competencia. Además, se ha cuestionado enormemente el proceso mediante el cual se seleccionó por parte de la Licorera de Caldas al nuevo distribuidor para el Valle del Cauca, a la empresa La Sultana del Valle, donde están participando los distribuidores de la FLA; en este sentido es mucho más incómodo para la licorera de Antioquia tener unos distribuidores que participaron en un proceso que no fue transparente y que ha dado origen a investigaciones penales por parte de la Fiscalía General de la Nación. Si bien los medios de comunicación y distintos columnistas se han ocupado de cuestionar el proceso de selección del distribuidor de la ILC para el Valle, la verdad es que hoy es mucho más cuestionable por los actores que están interviniendo, hecho que apenas se está conociendo.
No obstante haber pasado dos semanas desde cuando EL MUNDO hizo la denuncia, hasta ahora no ha habido pronunciamientos de ninguna de las dos licoreras sobre el hecho que estén compartiendo distribuidores, lo cual me sorprende enormemente, pues no creo que esta situación tenga cómodos a los gerentes de las licoreras y menos al de la FLA.


¿CÓMO SERÁ EL POST- TIROFIJO?


Cecilia López Montaño, Bogotá, Mayo 27 de 2008

La muerte de Tirofijo plantea más retos de los que se quieren reconocer. Con su estilo triunfalista y a través de su Ministro de Defensa, el Gobierno ha anunciado "que ya se ve la luz al final del túnel". Es decir, ven muy cercano el anhelado fin de las FARC y, por consiguiente, se anuncia la continuación de la guerra y solo hacen un llamado a la guerrilla para que se entregue. Se transmite por las emisoras un mensaje de "Karina" quien llama a sus compañeros para que, al igual que ella, se rindan ante las autoridades con la seguridad de que no correrán ningún peligro. La ingenuidad de algunos consiste en creer en la espontaneidad de ese mensaje, pero de todas formas es consecuente con los ofrecimientos oficiales. Por parte del Gobierno, hasta ahora sus anuncios se limitan a seguir con la estrategia guerrerista y solo de paso se menciona la lejana posibilidad de una negociación política. Lo que si no ha aparecido es la salida para los secuestrados, los grandes perdedores de los últimos acontecimientos.

La consecuencia de la FARC-política es que nadie se va a atrever a insinuar ninguna acción a favor de los secuestrados que implique necesariamente hablar con la guerrilla. Tal y como están las cosas, el peligro de hacerlo es absolutamente evidente ya que los que lo hagan pueden terminar en manos de la justicia. Lo que se requiere entonces, y el país debe demandarlo al Gobierno, es que este salga con una propuesta clara sobre cómo resolver la situación de los secuestrados, de este terrible drama humano que tiene a 3.000 personas perdidas en la selva, muriendo lentamente.

A estas alturas es imposible conocer cuál será la reacción de "Alfonso Cano", máximo jefe desde la muerte de “Tirofijo”. Es un hombre menos guerrerista, más intelectual y más político, lo que haría suponer que estaría más dispuesto a la negociación que a la confrontación. Sin embargo, estos anuncios del Gobierno con ese aire de suficiencia que está demostrando hasta ahora, pueden enterrar las posibilidades de este cambio de dirección que en otras circunstancias podría esperarse. No es tan obvio que en las filas de las FARC acepten como camino único la desmovilización. Ya hace dos meses que murió "Tirofijo" y solo "Karina", entre los grandes jefes se ha desmovilizado.

Para aquellos que creemos que el fin del conflicto solo se logra de manera definitiva con una negociación política que empiece por liberar a los secuestrados y, en general por el Intercambio Humanitario, este sería el momento de empezar a diseñar ésta como estrategia paralela. Obvio que la negociación solo se da con una guerrilla debilitada y es posible que aún falten pasos en esa dirección. Pero desde ya se debería empezar a trabajar en esa línea y en enviar en algún momento ese mensaje, cuando se tengan indicios de hacia dónde quiere ir Cano. Sin embargo, no debemos llamarnos a engaño. Este gobierno no va a negociar porque lo interpreta como una debilidad. Y menos cuando han tenido éxito en este campo con la política de Seguridad Democrática. Este es el Gobierno de la guerra y por esto el señor Presidente Uribe tiene una popularidad tan alta, pero, en algún momento se va a necesitar un gobierno para la paz y el éxito de la sociedad colombiana consiste en identificar cuándo ha llegado ese momento.

Por todo lo anterior, el post-Tirofijo es impredecible y por el momento lo único que es seguro es que seguirá la guerra y que el tema de los secuestrados permanecerá en el limbo a menos que suceda lo previsible: que los gobiernos vecinos decidan intervenir nuevamente. Lo conveniente sería que el Gobierno, aun sin considerar ningún tipo de negociación con las FARC, presente alternativas para liberar a los secuestrados que ojalá no sean exclusivamente rescates militares. Definitivamente es un momento histórico, de reflexión y de generosidad.



La carrera presidencial ignora la carrera armamentista


Publicado el 21 de Mayo de 2008, Por Amy Goodman

Mientras la carrera por la presidencia de Estado Unidos continúa, también avanza de igual modo la carrera armamentista en todo el mundo. Hay personas – civiles, niños – que mueren o quedan mutiladas, día a día, a causa de bombas de racimo y minas terrestres sin detonar. Miles de misiles nucleares permanecen en estado de máxima alerta. El gobierno estadounidense lanza amenazas contra Irán, acusándolo de llevar a cabo un programa de desarrollo de armas nucleares, mientras al mismo tiempo ofrece uranio a Arabia Saudita. Y, con la guerra de Irak en su sexto año, uno de sus artífices, Douglas J. Feith, ex subsecretario de Políticas de Defensa del Pentágono durante la gestión de Donald Rumsfeld, ha dado forma, como era de esperar, a una versión revisionista de la historia de la guerra y las decisiones que condujeron a ella.

Feith declaró esta semana: “Y si bien fue un terrible error que el gobierno confiara en la información incorrecta sobre las armas de destrucción masiva, y fue catastrófico para nuestra credibilidad, fue ante todo un verdadero error y no una mentira… Pero dejando de lado ese error, lo que encontramos en Irak fue una grave amenaza de armas de destrucción masiva, a pesar de que Saddam había decidido no mantener las reservas, se había colocado en una posición en la que podría haber regenerado esas reservas en un plazo de 3 a 5 semanas”.

Durante una entrevista, le pregunté a Hans Blix sobre los comentarios de Feith. Blix fue Inspector Jefe de armas de la Organización de las Naciones Unidas, y estuvo a cargo de la búsqueda de las armas de destrucción masiva. Reflexionando sobre lo ocurrido hace cinco años, dijo: “Probar que no hay nada es casi imposible. [Pero], creo que si hubiéramos permanecido en Irak un par de meses más, habría bastado para dejar suficientemente claro a todo el mundo que las posibilidades de que no existieran armas de destrucción masiva eran reales”. En lugar de esperar al resultado de las inspecciones, el Pentágono estaba ocupado en tratar de desacreditar a Blix. Le pregunté sobre las acusaciones de que Estados Unidos plantó micrófonos para realizar escuchas en su oficina y en su casa. Me dijo: “Pido al cielo que hubieran prestado un poco más de atención a lo que decía, si es que de hecho estaban escuchándome”.

Blix describe el estado actual del mundo como un estado de “Paz Fría”: “Es difícil evitar la sensación de que –casi 20 años después del final de la Guerra Fría– los cálculos militares siguen dominando el modo de pensar las relaciones mundiales a largo plazo. El terrorismo se ha convertido formalmente en el enemigo principal, pero se toman precauciones contra el creciente poder de China y Rusia”. El pacto de cooperación nuclear con India del presidente Bush, la declarada disposición de Barack Obama de atacar unilateralmente a Pakistán, que es un aliado estadounidense y potencia nuclear, la promesa de Hillary Clinton de “destruir por completo” a Irán si ese país de 70 millones de habitantes atacara a Israel, y la posición dura de John McCain en relación con Rusia, que incluye el despliegue de un escudo antimisiles en Europa del Este; todos estos signos señalan una dependencia de las soluciones militares, cosa que Blix ve como un camino hacia el conflicto y la guerra.

En una notable muestra de hipocresía, el gobierno de Bush ha prometido proporcionar uranio enriquecido a Arabia Saudita. El activista antinuclear Harvey Wasserman dijo: “La idea de proporcionarle uranio enriquecido a los sauditas mientras se amenaza con declarar la guerra a los iraníes por enriquecer uranio es increíble. Es casi asombroso que alguien piense que los sauditas van, por alguna razón, a bajar el precio del petróleo a cambio de la posibilidad de conseguir reactores nucleares en el futuro”.

Le pregunté a Blix qué es lo más importante que Estados Unidos podría hacer para apoyar la paz mundial. Firmar el Tratado de Prohibición Total de Pruebas Nucleares, dijo: “Entonces, creo que sería muy probable que los chinos, que no han ratificado el tratado, lo hicieran. Si China lo hace, quizá India lo haga. Si India lo hace, Pakistán también, etc. Y así, el tratado tendría fuerza. Sería estupendo que prohibiéramos toda prueba de armas nucleares en el futuro”.

Las armas nucleares no son las únicas armas de destrucción masiva. Mientras conversaba con Blix, cientos de personas estaban reunidas en Dublín, Irlanda, para elaborar un tratado contra las bombas de racimo, la causa que impulsó la Princesa Diana durante los últimos años de su vida. La Conferencia Diplomática de Dublín sobre Municiones de Racimo está dedicada a “negociar un nuevo instrumento legal de alcance internacional y humanitario que prohíba las municiones de racimo que causen un daño inaceptable a los civiles”.

En la conferencia de Dublín participan 128 países. El principal productor de municiones de racimo, Estados Unidos, no asistió a la conferencia. Rusia y China tampoco han asistido.

Desde la proliferación nuclear hasta el uso de bombas de racimo, la cobertura de la campaña presidencial debería centrarse más en la carrera armamentista y menos en la carrera de caballos.

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Amy Goodman es la presentadora de Democracy Now!, noticiero internacional diario emitido en más de 700 emisoras de radio y TV en Estados Unidos y el mundo.

© 2008 Amy Goodman

Inglés: Traducido por: Ángel Domínguez y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org www.democracynow.org/es
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ATRASO POLÍTICO EN COLOMBIA


Eduardo Suescún Monroy.

¿Cómo llegamos a los niveles de barbarie, pobreza y corrupción que hoy experimentamos? Hay varias causas, una devastadora, el atraso en nuestra cultura política desde hace, por menos, medio siglo. La falla en la formación política de dirigentes y ciudadanos ha hecho fracasar en Colombia, durante décadas, el manejo del Estado, la democracia y la economía. Sin cultura política es imposible dirigir y hacer funcionar esos tres grandes reguladores de la convivencia social.

Lo que tenemos aquí es una seudo cultura política, anticuada, superficial, acrítica. No ha servido para estudiar la realidad colombiana, menos para hallar caminos de solución. Se mueve en un mundo de palabras y formas vacías, lejos de análisis, debate y ética y de la responsabilidad personal y colectiva. Está muy cerca de la simulación y la improvisación como método de trabajo. ¡Y mucho soborno y violencia! Ha reemplazado la razón por la imagen, a la cual rinde tributo, con la creencia de que lo importante no es la opinión pública, a verdad de los hechos, sino su manipulación.

Esta seudo cultura fundada en mitos y prejuicios (machismo, fuerza, poder) y en restos inconexos de fascismo, comunismo, neoliberalismo, ha terminado por aclimatar, en todo el espectro político nacional, con importantes excepciones, la admiración y sumisión al más fuerte, la resistencia al Derecho, el desprecio por la realidad y por el debate, el desconocimiento del otro, la desistitucionalización del Estado y el regreso al estribillo siniestro, el fin justifica los medios. Consecuencia de esta seudo cultura es el conservadurismo generalizado en que hemos caído (décadas perdidas). Ha ocasionado el manejo fallido del Estado y el deterioro de nuestras instituciones democráticas, antes ejemplo en América Latina.

El liberalismo, lo supone su denominación, ha debido salirse del proceso de conservadurización y luchar contra él. Pero cayó en él. Abandonó su misión histórica. Podría estar a punto de desaparecer por inutilidad sobreviniente. Lo propio ocurrió a quienes hablaron de utilizar todas las formas de lucha. Resultaron conservaduristas, sin quererlo contribuyeron a consolidar la derecha. Todo por la precariedad y atraso en la cultura política. Falla grave y evidente en la idoneidad política ha sido, la falta de formación política en los dirigentes y en la sociedad, que permitiera a los dirigentes insuflar democracia, valores y prácticas democráticas en los partidos, en los medios, en la vida del país y que habilitara a la ciudadanía para hacer funcionar las instituciones con sentido de Nación y de transformación, por encima de intereses privados subalternos.

La vida política es importante, compleja, trascendente. No puede esperarse en ella la actuación democrática de quienes tienen formación reaccionaria o carecen de formación política, que no se improvisa, pues es el resultado de largos, a veces duros, procesos de estudios y experiencias. La ausencia de crítica en la vida pública, de estudio en la Universidad sobre el funcionamiento del Estado y del sistema democrático de gobierno, la falta de libertad de expresión e información en el interior de los medios, de análisis de la acción y del pensamiento en los partidos en el interior de los mismos, acabó con estos y desvirtuó el proceso de nuestro desarrollo democrático. Detrás de la incapacidad del Estado, del abandono del campo, del aumento de las distancias sociales y regionales, de la existencia de la guerrilla y el paramilitarismo, de los fenómenos que conforman la crisis nacional, aparece siempre una constante, la falta de formación política en los ciudadanos y en los dirigentes. El problema de fondo en Colombia, por eso, no es de carácter económico ni militar, como se ha dicho. Es cultural, el del retraso en que se encuentra nuestra cultura política. Atraso que no nos ha dejado crecer como país, que nos ha impedido resolver problemas y hacer funcionar, como debe ser, las instituciones democráticas y constitucionales. Y que hace que nos vean, desde fuera, como caso especial.

La universidad, los medios, las organizaciones, las personas interesadas en el funcionamiento de una sociedad dinámica y equitativa están llamados a crear conciencia política, moderna y democrática, que habilite la nación para transformar la vida pública y superar la larga crisis nacional. Cuando vivamos y respiremos con naturalidad una cultura política de respeto y práctica de los derechos humanos, cuando el pueblo colombiano pueda asumir su condición de sujeto de la democracia, estaremos en posibilidad de hacer marchar al Estado y a la política hacia adelante. Entretanto, seguiremos en el pozo sin fondo del atraso político, en la agonía del conservadurismo generalizado que hemos creado.


DECLARACIÓN FINAL


IV Congreso Nacional de Estudiantes Universitarios

Hace 10 años, cerca de tres mil estudiantes se reunieron en la ciudad de Cartagena de Indias para realizar su primer Congreso Nacional. Como resultado, nació la Asociación Colombiana de Estudiantes Universitarios, ACEU, como una propuesta para la unidad, coordinación y organización de las luchas contra la
privatización de la educación superior, la defensa de la autonomía y por un proyecto de universidad crítica, creadora y transformadora. Hoy, con nuevos protagonistas y un robustecido movimiento estudiantil, se han congregado de nuevo, más de mil estudiantes en las tierras de la Heroica, conocida así por sus gestas libertarias, cuyo bicentenerario estamos próximos a cumplir y al cual le rendimos un sentido homenaje, recordando en nuestras lides su historia
ejemplar.

Atravesamos por un momento político crucial para la vida del país,
caracterizado por una larga crisis en las alturas, donde se discuten y ventilan los problemas fundamentales sin que el grueso de los pobladores, y en particular las juventudes, participen de su desarrollo y desenlace. Estamos hablando de la mayor crisis de legitimidad del régimen político colombiano, manchado por la sangre de innumerables crímenes, horrores y vejámenes contra los que se
atreven a pensar y actuar en función de otros mundos posibles, más humanos y justos. La raíz del problema se encuentra en la descomposición social y política del país, en la que tomó demasiada ventaja el narcotráfico y el paramilitarismo, cuyo soporte ha sido el Estado a través de sus fuerzas militares y de inteligencia.

La salida que propone Uribe y sus consortes a esta grave crisis institucional, consiste en una reforma política ?para cambiar algo que no cambie nada?, es un sofisma con el cual pretende relegitimitar la imagen de su ya desgastado aparato de control y represión estatal. El pueblo, y especialmente el movimiento estudiantil, tienen en sus manos la posibilidad del cambio; de impedir que el proyecto autoritario y guerrerista se prolongue de manera
indefinida a costa del sufrimiento y el dolor de miles de familias que en campos y ciudades anhelan la paz, la democracia y la justicia social.

La salida de la crisis debe ser del tamaño de la crisis. Por esto, el IV
Congreso Nacional de Estudiantes Universitarios, asume con responsabilidad la tarea de impulsar con vigor e iniciativa la propuesta de la Asamblea Nacional Constituyente, que de la mano con los diversos sectores democráticos de la vida nacional, se exija la renuncia del señor Álvaro Uribe Vélez como acto
patriótico que permita la apertura democrática del país, al tiempo que
promoveremos el Mandato Estudiantil por el Acuerdo Humanitario, apelando a las reservas éticas, para que la solución de la crisis sea una verdadera síntesis de las actuales contradicciones, para dar así el paso decisivo que Colombia necesita, para ponerse a tono con las nuevas realidades sociales y políticas, que están desbrozando el camino hacia la soberanía, la democracia y la autodeterminación de los pueblos tras décadas enteras de ignominia,
hambre y pobreza, que han sembrado el neoliberalismo y el imperialismo en las tierras de Bolívar.

La educación superior no es ajena a esta situación. La contrarreforma que adelanta el gobierno para liquidar varias universidades del país como la Universidad del Atlántico y la Universidad de Caldas, no se limita exclusivamente al desmonte de la financiación estatal. También contiene un modelo pedagógico que busca apuntalar en la conciencia de la juventud, las líneas ideológicas del proyecto mesiánico, autoritario y militarista que contiene la propuesta de la segunda reelección del señor Álvaro Uribe. La reforma académica y administrativa que se adelanta en la Universidad Nacional
de Colombia, es una muestra fehaciente de los planes del gobierno para imponer una visión unilateral de universidad, que elimina el concepto de campus para afianzar el pensamiento hegemónico del uribismo, con el fin de eliminar de los claustros universitarios el libre debate de las ideas, su función crítica y de compromiso social. La aberrante propuesta de estatuto estudiantil representa la
incorporación del concepto de ?seguridad democrática? a la vida
universitaria y con ello la supresión de la democracia como elemento central en la construcción del conocimiento, la formación de hombres y mujeres libres y el desarrollo de proyectos de cultura y sociedad que dignifiquen la humanidad y sus futuras generaciones.

En esta vía marchan el resto de las universidades públicas del país. La asfixia financiera producto del recorte de las transferencias y la no
concurrencia del gobierno nacional en el pasivo pensional, tienen al borde de la quiebra a más de una institución cuyas administraciones seden a las presiones del Ministerio de Educación, el departamento de planeación nacional y hacienda pública. La crisis universitaria es estructural y abarca todos los órdenes. Reclama medidas que implican cambios en el modelo de desarrollo y la política del país.

A 90 años de la Reforma Universitaria de Córdoba en Argentina y 40 del inolvidable mayo francés del 68, cuyos ecos fueron brutalmente reprimidos en la masacre de Tlatelolco en México, reafirmamos nuestro compromiso con la unidad, la organización y la movilización de los estudiantes colombianos y del continente. El Movimiento estudiantil latinoamericano jugó un papel decisivo en las derrotas de las terribles dictaduras del cono sur durante las décadas del 70 y el 80. En Colombia, el 8 y 9 de Junio de 1954 tendría su episodio más sangriento con el asesinato de 11 estudiantes, cuando protestaban
contra la dictadura del general Gustavo Rojas Pinilla. Este acontecimiento estuvo precedido por la masacre de los trabajadores de las bananeras a manos del ejército, del cual cumplimos 80 años. Este hecho marcó la radicalización del movimiento estudiantil colombiano con el posterior asesinato del estudiante Gonzalo Bravo Pérez.

Estamos convencidos que no seremos inferiores a los desafíos del presente, porque el porvenir esta lleno de esperanza para los hijos de nuestra América. La persecución oficial apoyada por las amenazas constantes de las bandas paramilitares, no han impedido la respuesta del movimiento estudiantil ante el actual curso de los acontecimientos, como con la colosal batalla por la vida y
la dignidad, que adelantan los y las estudiantes de la Universidad de Córdoba, contra una década de administraciones corruptas y criminales coligadas con las estructuras paramilitares regionales.

La solidaridad será la constante con todas aquellas personas víctimas del señalamiento, la criminalización y la judicialización, cuyo fin es la
legitimación del exterminio de la oposición y el terrorismo de Estado, como formas permanentes del ejercicio del poder político. Expresamos nuestra solidaridad con la Universidad del Valle, Cauca y Atlántico víctimas de esta perversa estrategia de intimidación que combina judicializaciones con propaganda terrorista a nombre de las Águilas Negras, el asesinato y el desplazamiento, profundizando aún más la actual crisis humanitaria en las universidades públicas y privadas del país.

Agradecemos la solidaridad internacional para con los jóvenes estudiantes colombianos y que se ha expresado en la asistencia a este evento con delegaciones provenientes de países lejanos como Canadá, España e Italia, los cuales vienen adelantado intensas tareas en sus respectivos espacios de trabajo en apoyo a la causa de los jóvenes Colombianos.

Queremos extender un combativo saludo a todo el estudiantado del hemisferio a través de la Organización Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes, OCLAE, que con su presencia han reafirmado su apoyo para con el proceso de organización y lucha estudiantil en nuestro país, como también a las delegaciones de Perú y Cuba, que nos han permitido aproximar nuestra
experiencia a otros desarrollos de la lucha estudiantil de cara a los procesos de integración bolivariana y coordinación de las luchas antiimperialistas.

Salimos de este IV congreso con muchas tareas para adelantar la resistencia en cada universidad del país. Con nuestra participación en esta convocatoria, reivindicamos el acto de soñar y nuestro derecho a seguir luchando por una universidad para la crítica, para el acto creativo y transformador de la palabra, en las calles y plazas públicas asumimos nuestra responsabilidad con la indeclinable labor de continuar forjando las bases organizativas del proceso
de construcción gremial local y nacional, que le garanticen al estudiantado luchar, en las condiciones actuales, por una universidad para la vida, por una universidad para la paz, por una universidad para la democracia.

Cartagena de Indias, Mayo 25 de 2008.


La guerra del agua. Quienes posean agua podrían ser blanco de un saqueo forzado


27-05-08, Por Flora Fernández *, Ecoportal
El agua brota como el mayor conflicto geopolítico del siglo XXI ya que se espera que en el año 2025, la demanda de este elemento tan necesario para la vida humana será un 56% superior que el suministro… y quienes posean agua podrían ser blanco de un saqueo forzado.
“El agua brota como el mayor conflicto geopolítico del siglo XXI ya que se espera que en el año 2025, la demanda de este elemento (sic) tan necesario para la vida humana será un 56% superior que el suministro… y quienes posean agua podrían ser blanco de un saqueo forzado”. Si no ha escuchado frases como esta, vaya familiarizándose, porque las próximas guerras serán por el agua.
En Costa Rica paradójicamente la guerra por el agua comenzó en un lugar emblemáticamente pacífico, en Monteverde, donde un grupo empresarial con el absurdo pretexto que ocupaban agua para riego en una de las zonas de mayor precipitación del país, se empeñaron en entubar dos quebradas, pese al peligro que representaba para la Reserva donde varias especies como el sapo dorado han comenzado a extinguirse.
Los vecinos con sus cuerpos se interpusieron para impedir avance de la maquinaria. Luego lo que interpusieron fueron recursos legales como el Indubio pro-Natura. En ese momento la Defensoría fue muy débil y la complicidad de varias autoridades terminó en que los vecinos fueron intimidados al acusarlos de amotinamiento, un chantaje para que cedieran en la lucha. Debieron gastar millones en la defensa y muy pocas personas les apoyamos en su momento, aún así la resistencia se mantiene.
En el referéndum del TLC, el Tribunal Electoral dijo que el “SI” ganó numéricamente y se negó a tramitar graves denuncias contra el Presidente Oscar Arias y el Embajador Mark Langdale, protagonistas de un fraude y la obscena injerencia en asuntos internos. Lo cierto es que el 7 de octubre el país cambió para siempre.
Hoy quienes nos oponíamos al TLC no sólo hemos debido soportar la afrenta de un fraude, sino también un duelo ante la ruptura de la institucionalidad. Dirán los del “SI” que estamos con sangre en el ojo… ¡por supuesto! Y lejos de buscar la manera de armonizar y buscar una reconciliación, el gobierno sigue sembrando la cizaña que arteramente recomendó el todavía diputado Fernando Sánchez en su célebre memorando del miedo. Un Nóbel de la Paz declara cada día que pasa la guerra a su pueblo vía decretos y leyes que rompen la solidaridad, mientras la prensa emula la afonía presidencial y ligeramente divulgan la vulgaridad.
Cuando advertimos que dar trato de mercancía al agua en el TLC, permitiría que esta dejara de ser un derecho humano no exagerábamos aunque los defensores del Tratado se burlaron de nosotros. Poco tardó el gobierno de Arias en sacarse de la manga una ley de aguas modificada y empeorada donde en lugar de que el agua sea un derecho humano y un servicio público se transforma en un servicio al público sujeto a las leyes del mercado; la temida privatización sería un hecho si esa ley llega a pasar, porque más que una ley de aguas es la ley de la jungla para que “cada palo aguante su vela” propia del libre comercio que Arias impulsa con tanto entusiasmo en lugar de impulsar la solidaridad.
El conflicto de Sardinal no es el primero pero es muy importante porque está sirviendo de agente aglutinador del gran movimiento del NO, como detonante para socollonearnos ante tanto abuso, decreto y violación que se viene dando. Lorena de Santa Cruz, Barva de Heredia y muchos otros sitios están en la lista de lugares donde el conflicto también va a darse, con o sin antimotines la gente va a defenderse sin miedo. Lo que es inaceptable es que el gobierno militarice a la fuerza pública contra los derechos que tienen los ciudadanos de defender la vida misma.
Y es que una cosa es que una comunidad de menos de 10 mil habitantes se abastezca de agua de sus nacientes y otra muy diferente es que con tubos de medio metro, como es el caso de Sardinal, se pretenda satisfacer a más de 30 mil turistas, generando una demanda muy superior a las posibilidades del acuífero. Por eso la posición de un político como Ricardo Sancho, Presidente Ejecutivo de Acueductos y Alcantarillados que no es experto en la materia resulta ofensiva al decir que si Sardinal se queda sin agua, les podrá dotar con agua de otra parte. La pregunta que salta de inmediato es ¿por qué mejor no le dice eso a quienes quieren llevarse el agua y deja a Sardinal en paz? La propia auditoria de AyA reveló irregularidades graves e incongruencia en su actuación. La renuncia de Sancho debería haberse presentado ya, pero en el paraíso de la impunidad eso no pasa.
Si los proyectos turísticos costeros ocupan agua y no la tienen, ¿por qué no hacen como en muchos países del mundo donde ese tipo de proyectos cubren el costo de desalinizar agua de mar? Las tarifas que cobran se los permite con creces y quizás una mayor conciencia del costo que tiene cuidar el ambiente, evitaría que tiren aguas negras al mar como recientemente denunciaron que sucedía en Papagayo.
Si es perverso usar comida para alimentar carros, más perverso resulta sobreexplotar las nacientes de agua para satisfacer lujosos hoteles, piscinas y regar canchas de golf impidiendo a las personas saciar la sed y atender los cultivos que les dan de comer. www.ecoportal.net
Tribuna Democrática
www.tribunademocratica.com

La guerra que perdió ‘Manuel Marulanda’


Juan Manuel López Caballero.

Como ‘Tirofijo’ fue un rebelde, un guerrillero como se concebía en épocas de los enfrentamientos entre partidos o de persecución por parte de gobiernos que ejercían la violencia partidista.

Pero como ‘Manuel Marulanda’ llegó a tener más importancia porque se convirtió en representante de una alternativa política que empezaba a recorrer el mundo bajo diferentes modalidades y patrocinios –Ruso, Chino, Cubano-.

Entonces el campesino que se había alzado en armas porque le mataron unas gallinas y unos marranos se convirtió en el ‘socio armado’ del ideólogo Jacobo Arenas y tras su muerte heredó su legado y unió a la condición de ‘comandante’ la de líder de un proyecto revolucionario.

Como tal fue reconocido y no pocas veces apoyado, tanto por parte de la población colombiana como por parte de la comunidad internacional.

Fueron acertadas y concretas la razones para sublevarse aunque no necesariamente las propuestas para remediar los males que denunciaba y menos el salto a la ilegalidad para lograrlo.

El mismo apoyo que le brindaba la situación internacional de ‘guerra fría’ opacó la verdadera razón y justificación de la rebelión que encabezó, y, hasta cierto punto, el fin de esa guerra fría comenzó el fin de lo que pretendió ser un proyecto político.

Con el bombardeo de Casa Verde el día de las elecciones para la que se presentó como la Asamblea Constituyente por la Paz bajo Gaviria; o el genocidio continuado de la Unión Patriótica (más 2.000 muertos reconocidos por la Corte Interamericana de Derechos Humanos); o el montaje de farándula de una supuesto Proceso de Paz en el Caguán, donde nunca hubo estrategias, ni responsables, ni dirección alguna, se frustraron sucesivas oportunidades de alcanzar un acuerdo de paz. En estos episodios su contraparte en los representantes del Estado es o son tan responsables como sus compañeros de guerrilla de que se mantuviera una lucha armada que no tenía ya la dimensión de un cambio del orden y del modelo político, y que, una vez reconocidas las ‘causas objetivas’ de la sublevación, debería haber sido materia negociable políticamente.

Cambió de estrategia la insurgencia y dejó de ser un grupo armado que buscaba derrotar las fuerzas oficiales, pasando a tratar de doblegar a los grupos de poder que manejan el Estado. Comenzaron las extorsiones a los terratenientes, los atentados a las empresas, los secuestros de personajes de peso, las pescas milagrosas en carreteras, etc.

Se enfrentaron ya no a sus similares enlistados en las fuerzas armadas sino a quienes tras ellos se protegían.

La derrota de ‘Manuel Marulanda’ no nace de que cuando murió ya perdió sentido la guerra que las FARC siguen desarrollando, ni mucho menos de que militarmente hayan sido vencidas. Nace de que en contra de la doctrina política de que debe conquistarse a la población y que así se pueden mover como un pez en el agua, los derrotó el paramilitarismo al adueñarse de la pecera (con el visto bueno del ‘establecimiento’), y el hábil uso de los medios de comunicación al crear en el imaginario de la ciudadanía la idea de que eran una banda de terroristas, bandoleros, facinerosos, etc., que, cual enemigos de Colombia, atacan a toda la población colombiana, y con los cuales en defensa de ‘ la Patria ’ nunca se debería conciliar sino el único propósito ‘patriótico’ debe ser exterminarlos.

sábado, 17 de mayo de 2008

CONTENIDO


• Un episodio oscuro, Ramón Elejalde Arbeláez.
• Despegue al infierno, Octavio Quintero.
• Monsiváis estrena doctorado, Diego Cevallos.
• Secuelas de la crisis financiera, Paul Krugman
• CEPAL, 60 años marcando caminos, Daniela Estrada.
• El feudalismo político colombiano, Rodolfo Correa.
• Las FARC y el deterioro ético, Mauricio Cabrera Galvis.
• Frente a la revolución de los biocombustibles, Juan Manuel López Caballero.
• El Congreso se asfixia, Cecilia López Montaño





Un episodio oscuro


Ramón Elejalde, www.ramonelejalde.com

La forma como Yidis Medina y Teodolindo Avendaño cambiaron su voto en el Congreso de la República con el fin apoyar la reforma constitucional que permitiría la reelección presidencial, no fue, como parecen demostrarlo las últimas pruebas conocidas, un simple episodio de regateo clientelista entre unos parlamentarios y el Gobierno, tan usual en éste y otros congresos del mundo.
Los episodios que se van conociendo son oscuros y demuestran una podredumbre increíble que es necesario afrontarla con decisión para que estas cosas no vuelvan a suceder. Todo parece indicar que aquí no operó la consabida maniobra del parlamentario clientelista que cotiza su voto para sacar tajada en contratos y burocracia. De estos comportamientos hay muchas historias conocidas y famosas. Hay políticos que se especializan en este tipo de acciones. Yo recuerdo a un compañero de bancada que cuando se discutía la ley para convocar el famoso referendo que promovió durante su primer mandato el doctor Álvaro Uribe, pronunció un encendido discurso defendiendo la existencia de las contralorías departamentales y municipales y luego de una amable conversación con el entonces ministro del Interior, dio una voltereta y cambió su voto. Ese espectáculo digno de un gran trapecista lo observaron millones de colombianos en la televisión.
Pero en la historia de la reforma constitucional que facilitó la reelección presidencial, las cosas que se van conociendo desbordan esa malsana práctica y nos llevan a un mundo de una burda corrupción. Según denuncia Yidis Medina, el entonces parlamentario Teodolindo Avendaño recibió, entre otras prebendas para cambiar su voto o abstenerse de votar, una notaría en el círculo de Bogotá. Como Teodolindo o Tirolindo como le dicen sus paisanos de Caicedonia, no tenía un candidato que llenara los requisitos para ocupar esa posición, salió a buscar quien le comprara semejante posición por cuatrocientos millones de pesos. ¡Tamaño despropósito! La fe pública en manos de quien ofrezca más dinero y no de quien gane en un concurso, como lo dispone la norma Constitucional. Vamos llegando al día en que las posiciones oficiales no se obtengan a través de la preparación y la academia, sino que se subasten en la plaza de mercado al mejor postor.
Este triste episodio de nuestra actividad política no puede quedarse aquí, tiene que llegar hasta el fondo. El presidente de los colombianos y los funcionarios señalados por Yidis Medina y los que seguramente saldrán a flote con la investigación, le deben una explicación a la nación entera. Yo recuerdo los cien puntos que contenían el programa inicial del doctor Álvaro Uribe, allí criticó y prometió acabar con las prácticas clientelistas, pero ahora vemos que esas prácticas se degradaron a extremos que avergüenzan. El clientelismo que criticaba en su manifiesto el Presidente es un simple juego de niños, comparado con lo que vamos conociendo en esta lamentable historia.
Los cuentos de Yidis y Teodolindo mientras más asombren, más van tendiendo un manto de dudas sobre la legitimidad de nuestras instituciones. Una ilegitimidad en el origen, que difícilmente podrán legitimar hechos posteriores, así esté llenos de muchos votos y de mucha aceptación popular. El poder obtenido por Pinochet en forma ilegítima en su origen, jamás lo pudieron legitimar posteriores plebiscitos, consultas y referendos, así hubiere obtenido votaciones cercanas al noventa por ciento.
Notícula. Poco a poco el Contralor de Antioquia va consolidando su fortín burocrático y clientelista. Acaba de suprimir cargos de carrera que estaban ocupados por funcionarios de carrera o por funcionarios en provisionalidad de vacante definitiva y creó 129 cargos de libre nombramiento y remoción. Eso les da, al decir de ciertos diputados, un promedio de cinco o seis cargos por diputado de la coalición de gobierno para nombrar próximamente. A la par de este atropello el Contralor viene perdiendo todas las acciones de tutela que le han interpuesto por el despido de 86 funcionarios en provisionalidad. Los funcionarios que ha tenido que reintegrar seguramente los despedirá nuevamente con la argucia de la reestructuración, contrariando clarísimas sentencias de juzgados y tribunales que para el caso concreto han dispuesto otra cosa, incluyendo una aclaración de sentencia de la Sala de Familia del Tribunal Superior de Medellín. Sobre estas y otras perlas nos ocuparemos próximamente.


Despegue al infierno


OCTAVIO QUINTERO
Los sucesos de esta semana deben tener grogui al presidente Uribe. La decisión de la Corte Suprema de Justicia de dictar medida de aseguramiento contra Jidis Medina por haber vendido su voto a favor de la reelección del 2006, es un gong jurídico ensordecedor contra la legitimidad de su mandato.
Sin más elementos de juicio se puede colegir ya que el segundo mandato de Uribe es espurio, bien porque se condene a Jidis por cohecho o porque se anule el voto que mañosamente conseguido, finalmente dio pábulo a la reforma constitucional.
Lo que ahora toca preguntar es, ¿si esa tramoya fue tan evidente en el momento mismo de la votación, por qué la Corte Constitucional no se detuvo un instante a meditar sobre el asunto antes de expedir su exequibilidad a la reforma que permitía la reelección?
Pues, porque entre otros avatares de la reelección, lo que se ha conseguido con la reforma del “articulito”, como así peyorativamente se calificó en su momento, fue abrir una inmensa tronera en la llamada ley de contrapesos que equilibra los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial en el ejercicio democrático. Cuando la Corte asumió el caso, ya el reelegido había tenido la oportunidad de imponer dos magistrados más en la composición de la Corte Constitucional quienes, indudablemente, compensaron con creces el favor recibido.
El presidente de los colombianos ha sido puesto contra las cuerdas. La Corte Suprema, milagrosamente escapada de sus garras, ha compulsado copia de su fallo contra Jidis a la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes para que investigue en lo pertinente al Presidente; y a la Fiscalía, para que averigüe lo respectivo a los altos funcionarios que se ocuparon de la diligencia de sobornar a la parlamentaria, entre otros, los ministro de Interior y Protección Social, a instancias, quién lo duda, del propio presidente Uribe.
Pero, “no lo griten, no se abracen, no se besen”, como dice un locutor de fútbol argentino cuando el tiro casi es gol. La Comisión de Acusaciones de la Cámara, toda es uribista. Luego, no debe esperarse la más mínima imparcialidad de su parte; y el actual Fiscal (Mario Iguarán), ex viceministro de Sabas Pretelt de la Vega, por la época ministro de Interior y Justicia y hoy embajador en Roma, acaba de declararse inhibido para llamar a juicio a su antiguo superior “y gran amigo”. Es decir, que por ese lado podríamos esperar, si acaso, mucho tilín-tilín y pocas paletas.
El otro episodio en esta aciaga semana de Uribe es el de la disolución de los partidos uribistas, curiosamente propuesta por el Alto Comisionado de Paz, Luís Carlos Restrepo. La idea no caló, y como bumerang, de regreso le asestó un duro golpe a su pretensión reeleccionista, pues, el Partido Conservador no sólo notificó al Comisionado que no iba a disolverse sino que iría en el 2010 con candidato propio a la Presidencia. Como quien dice, uno menos en las cuentas de Uribe; a no ser que un renovado, vigoroso y gustativo plato de lentejas sacie las ansias burocráticas del conservatismo y reponga sus fuerzas uribistas.
Pero no sólo el conservatismo. En las huestes propiamente uribistas no se ve mucha emoción en el palco de honor. Una connotada uribista, Martha Lucía Ramírez, quien fuera, inclusive, su ministra de Defensa en su primer periodo, lo que anda proponiendo es una consulta nacional popular dizque para reponer la maltrecha institucionalidad colombiana. Y ni qué decir de la cabeza de este grupo, Cambio Radical, el senador Vargas Lleras, quien acaba de pedir licencia para ausentarse del país y salir en plan de estudios, aunque para muchos esta sea una fuga de las circunstancias que podría ser, o de la delicada situación política o de la comprometida situación parapolítica. Cualquiera de las dos, o las dos al mismo tiempo, podrían ser.
Hasta los gatos se van de espaldas; no sólo Uribe. No se puede dejar pasar por alto que en este intrincado episodio que vive la sociedad colombiana, sesudos constitucionalistas como los ex parlamentarios e ideólogos liberales, Edmundo López Gómez y Darío Martínez, incurran en el despropósito de proponer un gran acuerdo nacional dizque liderado por el presidente Uribe para salir de la crisis institucional que ahoga al país.
Poner al presidente Uribe, que llegó al poder en el 2002 agregándole a su bagaje político un alto contenido de constreñimiento electoral armado, y se hizo reelegir en el 2006 acogotando la Constitución y sobornando a congresistas, es como meter el zorro en el gallinero a que cuide el corral.
Colombia, a estas alturas, y después que la Corte Suprema acaba de condenar a Jidis Medina por haber vendido su voto a favor de la reelección, no le quedan sino dos caminos: la renuncia del presidente Uribe y su alejamiento total de la política, sin perjuicio de las acciones legales que emprenda la justicia nacional y/o internacional, o una Asamblea Nacional Constituyente. Como se dice en el argot del juego de cartas, aquí no queda más que barajar y volver a repartir.
Y ni siquiera una de estas dos salidas le garantizaría al país la estabilidad hacia el futuro. La sociedad colombiana, si es que por fin se pellizca, tendría que ponerse alerta sobre los procesos siguientes de reforma constitucional y elecciones de nuevo Presidente y Congreso con el fin de evitar que disfrazados de ovejas ingresen a la palestra los lobos de siempre.
Por ahí andan algunos, como Mockus, diciendo que si fuera Uribe ya hubiera renunciado. Pero que no dude nadie que su expresión contiene más fondo político que moral. También se ve crecer el discurso social y la censura moral de otro antisocial y e inmoral como Hommes, el inefable ministro de Hacienda de Gaviria que embutió a Colombia en el modelo neoliberal impuesto por el Imperio. Así mismo el belicoso ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, anda fabricándose corona de espinas con inminente atentado de las Farc contra su vida. Y, como en el verso del poeta… “volverán las oscuras golondrinas”: los ex presidentes Gaviria, Pastrana y Samper, deben estar adornando de falacias nuevas sus discursos viejos de paladines sociales con los que han embaucado a las masas en tantos años y durante tantas veces.
Otros escenarios y nuevo reparto, requiere la ópera. De lo contrario, este episodio no pasará de ser un nuevo despegue al infierno.
oquinteroefe@yahoo.com


Monsiváis estrena doctorado


Diego Cevallos, IPS, mayo 10 de 2008.
MÉXICO, may (IPS) - Como regalo de su cumpleaños 70, el escritor mexicano Carlos Monsiváis recibió el doctorado "Honoris Causas Perdidas", creado ex profeso para reconocer a quien ha declarado: "ya que no tuve infancia por lo menos déjenme tener currículum".
El doctorado fue entregado por la municipal Universidad Autónoma de la Ciudad de México en el marco de los numerosos actos organizados para celebrar las siete décadas del "instigador democrático" y "escultor de palabras", como han llamado los críticos a Monsiváis.

Nacido el 4 de mayo de 1938, el escritor será el centro de una serie de homenajes hasta finalizar el año, pero en especial este mes.

Autoridades municipales de la capital mexicana, universidades y grupo de intelectuales organizaron coloquios, proyecciones de video y hasta un despliegue de carteles en autobuses y parques con algunas de sus ingeniosas palabras.

"O ya no entiendo lo que está pasando, o ya pasó lo que estaba entendiendo", es una de las frases más celebradas de este escritor.

Pero hay cientos. "En la clase política todos reconocen de inmediato a un analfabeto funcional; lo que sí queda un tanto a oscuras es cómo se reconoce a un alfabetizado" y "al ver la suerte maravillosa de los poderosos, surge la duda agnóstica: ¿ellos manipulan a Dios o Dios quiera quedar bien con ellos?".

Monsiváis fue en los últimos 50 años un defensor de las más diversas causas: diversidad sexual y étnica, laicismo, protección del ambiente, democracia y libertad literaria, entre otras. Lo ha hecho en innumerables textos y con su asistencia cotidiana y muchas veces sorpresiva a toda clase de presentaciones y manifestaciones callejeras.

También ha sido un crítico mordaz del poder político y económico, de los fanatismos, de los partidos de derecha e izquierda, además de mantenerse como un instigador de las acciones colectivas y un denunciante incansable de las injusticias sociales.

"Me considero un amante de las causas perdidas, que, por otra parte constituyen 90 por ciento de las causas", declaró hace poco al semanario estadounidense Newsweek.

"Monsiváis tiene una lucidez y un compromiso social a toda prueba, pero además maneja la ironía y el humor como nadie más. Por eso es imposible encasillarle en ninguna escuela o corriente", dijo a IPS Marisol Solares, una estudiante universitaria de literatura que se declara "fan total" del escritor.

Aunque se califica de izquierda, critica con dureza el autoritarismo con el que, a su entender, se gobierna en Cuba. También ha lanzado dardos contra el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y su pregonado Socialismo del Siglo XXI.

En febrero de 2007, declaró a IPS que el Partido de la Revolución Democrática, la principal agrupación de izquierda de México, ya no le interesaba, pues exudaba un "analfabetismo moral impresionante" y mantenía cercanía con el ahora ex presidente cubano Fidel Castro y el mandatario venezolano, quienes a su entender no son demócratas ni representan a la izquierda.

Son múltiples los galardones obtenidos por Monsiváis, autor de libros como "Días de guardar" (1970), "Entrada libre. Crónicas de la sociedad que se organiza" (1987), "Escenas de pudor y liviandad" (1988) y "Los rituales del caos" (1995). El escritor recibió en 2006 el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo.

Es usual ver a este escritor sin afeitar, despeinado y con una vestimenta sencilla, donde jamás hay lugar para corbatas.

Monsiváis, quien vive desde su niñez en una modesta casa en la colonia Portales, un barrio antiguo del sudoeste de la capital de México, se declara abrumado por los homenajes y las palabras cálidas que ahora escucha.

"Todo esto es como una sorpresa, y lo digo genuinamente, y como un malestar, se están confundiendo de personas", declaró.

Monsiváis es para el crítico literario Adolfo Castañón el último escritor público de este país "en el sentido en que no sólo cualquier mexicano lo ha escuchado o leído, sino que todos son capaces de reconocerlo en la calle".

Christopher Domínguez, otro crítico literario, sostiene que Monsiváis sufrió una conversión inevitable y gradual hacia ser un "líder de opinión que convoca multitudes y que -quizá a su pesar-- ha empezado a tomarse en serio como una suerte de patricio cultural que destila sus materiales según la óptica de ese estatuto y no desde la perspectiva del artefacto literario".

"La progresiva politización del discurso de Monsiváis es coherente con una idea de la cultura cuyos fundamentos pasionales lo llevaron a encararse como instigador democrático", escribió Domínguez.

La investigadora y crítica literaria Linda Egan, de la universidad estadounidense de California, quien asiste en México a los homenaje de Monsiváis, anunció que está preparando una especie de diccionario sobre los aforismos del escritor.

Para Egan, Monsiváis es el "cronista ubicuo de México y ahora, más que nunca, del mundo ancho y avecindado", por lo que es urgente catalogar sus frases.

"No preguntes qué puede hacer tu patria por ti, eso es egoísta; pregúntate por lo que queda todavía en la patria que pueda ser tuyo", es una de las tantas frases del escritor mexicano publicadas en revistas, diarios y libros o escuchadas en alguna entrevista.

Otros ejemplos: "Para que ningún escándalo perjudique tu carrera política, es necesario que desde el principio evites las mentiras y te concentres en los desmentidos".

"Si les molesta tanto la corrupción, ¿por qué no le ponen otro nombre? Muerto el término se acabó la indignación moral".

"Está de moda criticar a la izquierda, estuvo de moda criticar a la izquierda, estará de moda criticar a la izquierda. ¿Qué no entiende la izquierda que si no está de moda no necesita ideólogos, sino asesores de imagen?".

"Derechista: aquél que le da consejos a la izquierda para que no desaparezca. Derechista: el persuadido de que el pecado es la tapadera de la subversión".

"La gran ventaja de las encuestas: nos ayudan a prescindir definitivamente de los argumentos".

"Hijo, ya te dije que no traigas condones a la escuela, eso es desconfiar de tus compañeritas". "Como no tengo hijos, tengo una gran confianza en el México de mis nietos".


La secuela de la crisis financiera


PAUL KRUGMAN, Mayo 9 de 2008, Nuevo Herald, tomado de la Biblioteca Digital que dirige la Dra. Lilia Beatriz Sánchez.

Hay que cruzar los dedos y tocar madera: es posible, aunque no seguro, que haya terminado lo peor de la crisis financiera. Esa es la buena noticia.
La mala es que conforme se estabilizan los mercados, las posibilidades de una reforma financiera fundamental se estén alejando. Por lo tanto, es probable que la crisis siguiente sea peor que ésta.
Veamos la historia hasta este momento.
Después de la crisis financiera que inició la Gran Depresión, los reformistas del Nuevo Pacto regularon el sistema bancario, con el objetivo de proteger la economía de crisis futuras. El sistema nuevo funcionó bien por medio siglo.
Pero entonces, Wall Street hizo una jugada para anular las regulaciones usando complejos arreglos financieros, con lo que puso la mayor parte del negocio bancario fuera del alcance de los reguladores. Washington pudo haber revisado las regulaciones para resolver el asunto del nuevo ''sistema bancario en las sombras'' con disimulo, pero eso habría significado oponerse a la ideología de adoración del mercado del momento.
En lugar de eso, altos funcionarios, desde Alan Greenspan para abajo, se pusieron a corear elogios a la innovación financiera y expresar su desprecio a las advertencias sobre los riesgos en aumento.
Y entonces llegó la crisis. En agosto pasado, a medida que los inversionistas se dieron cuenta de la magnitud del desastre hipotecario, se desplomó la confianza en el sistema financiero.
Creo que ha sido una suerte tener a Ben Bernanke como presidente de la Reserva Federal en estos tiempos difíciles. Es posible que carezca del talento de Greenspan para personificar al Mago de Oz, pero es un economista que ha impartido cátedra por mucho tiempo sobre la Gran Depresión y la década perdida en Japón en los años 90, y entiende lo que está en juego.
Bernanke reconoció, con mayor rapidez con la que otros pudieron haberlo hecho, que nos encontrábamos en una situación que tenía un parecido enorme con la gran crisis bancaria de 1930 y 1931. Su primera prioridad tenía que ser evitar una cascada de fracasos financieros que debilitarían la economía.
Los esfuerzos de la Reserva en estos últimos nueve meses me recuerdan la vieja serie de televisión MacGyver, cuyo ingenioso héroe siempre escapaba de situaciones peligrosas armando inteligentemente aparatos salvadores con objetos comunes y corrientes, y cinta adhesiva.
Debido a que las instituciones que tenían dificultades no se llamaban bancos, las herramientas usuales de la Reserva para resolver los problemas financieros, diseñadas para un sistema centrado en los bancos tradicionales, fueron en gran medida inútiles. Así es que la Reserva integró arreglos improvisados para salvar la situación, como el rescate de Bear Stearns.
Aún está lejos la certeza de que todas estas improvisaciones hayan resuelto la crisis. Sin embargo, era lo que había qué hacer, y por el momento parece que las cosas se están calmando.
Así es que van dos hurras para Bernanke. Infortunadamente, su mismo éxito --si es que lo ha tenido-- presenta otro problema: le da al sector financiero una posibilidad de bloquear la reforma.
Ahora sabemos que, de todas maneras, esas cosas que no se llaman bancos pueden provocar crisis bancarias, y que la Reserva necesita llevar a cabo rescates de tipo bancario en su nombre. Lo que viene después es que se requiere una regulación de tipo bancario para los fondos de cobertura de riesgos, los vehículos especiales de inversión y así sucesivamente. En particular, se necesita que se les exija contar con el capital adecuado.
Sin embargo, aunque nuestro sistema financiero descontrolado ha sido malo para el país, ha sido muy bueno para los embaucadores, que se embolsan grandes sumas cuando las cosas parecen ir bien, y luego escapan ilesos --e incluso frecuentemente con cuantiosas indemnizaciones por despido-- cuando las cosas van mal. No quieren regulaciones que podrían estabilizar la economía y que sí restringirían su estilo de vida.
Y ahora que se han despejado un poco las nubes financieras, la oposición a una regulación sensata va viento en popa. Incluso se está atacando la propuesta muy modesta de la Reserva para controlar los préstamos hipotecarios abusivos por medio de una normatividad nueva, y hay signos preocupantes de que podría retractarse.
Quizás una victoria arrolladora de los demócratas en noviembre pueda revivir la causa de la reforma financiera, pero en este momento, parece que pronto vamos a retornar a lo mismo de siempre.
El paralelismo que me preocupa es lo que sucedió hace una década, después de que fracasó el fondo de cobertura de riesgos denominado Administración de Capital a Largo Plazo (ACLP), que causó el congelamiento temporal de todo el sistema financiero.
Con suerte y habilidad, se contuvo la crisis, pero en lugar de servir como advertencia, el episodio alimentó la falsa creencia de que la Reserva tenía las herramientas necesarias para resolver los impactos financieros. Así es que no se hizo nada para remediar las vulnerabilidades que reveló la crisis de la ACLP, las mismas que están en el centro de la crisis actual, que es mucho mayor.
Y si no arreglamos el sistema ahora, hay muchas razones para creer que la siguiente crisis será aún peor, y que la Reserva no tendrá suficiente cinta adhesiva para mantener las cosas unidas.



Cepal, 60 años marcando caminos


Daniela Estrada, IPS, mayo 10 de 2008.
SANTIAGO, may (IPS) - Entre las misiones hoy atribuidas a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), organismo de la ONU que cumple este año 60 de trayectoria, figura la de contribuir a delinear una estrategia de desarrollo que aproveche la actual bonanza de la región.
Nacida el 25 de febrero de 1948 como comisión regional del Consejo Económico y Social de la ONU (Organización de las Naciones Unidas), los expertos concuerdan en que la Cepal siempre ha intentado "pensar" a América Latina a partir de sus singularidades.

En tal proceso, este organismo ha sido fuente de importantes teorías, además de blanco de numerosas críticas.

El argentino Raúl Prebish, secretario ejecutivo de la Cepal entre 1950 y 1963, planteó que el atraso de la región se explicaba por las desiguales condiciones de intercambio comercial entre el "centro" (el Norte industrial) y la "periferia" (las economías exportadoras de materias primas).

Más tarde, esta teoría se conocería como "desarrollismo" o "estructuralismo".

Prebish propuso la industrialización a través de la sustitución de importaciones, reforma que, según el economista, era una realidad antes surgir como concepto, pues fue la única forma de afrontar los estragos dejados por dos guerras mundiales y la Gran Depresión entre ellas. Esa industrialización suponía un rol activo del Estado.

"La Cepal ha sido desde el comienzo una institución de formación tanto del espíritu público como del conocimiento que los latinoamericanos y en particular los tomadores de decisiones necesitan para analizar y orientar tanto el presente como el futuro", resumió el sociólogo francés Alan Touraine en un seminario conmemorativo efectuado el 28 de abril en Santiago.

Emblemático es el caso del ex presidente brasileño por dos periodos consecutivos (1995-2002) Fernando Henrique Cardoso, quien como funcionario de la Cepal entre 1962 y 1979 formuló, junto con el sociólogo chileno Enzo Falleto, la teoría de la dependencia latinoamericana, continuadora del desarrollismo de Prebish.

Según la revisión histórica del propio organismo, después de la industrialización de los años 50, la Cepal propuso "reformas para desobstruir la industrialización" en los 60 y la "reorientación de los estilos de desarrollo hacia la homogeneización social y hacia la diversificación pro-exportadora" en los 70.

En la década del 80, propuso la "superación del problema del endeudamiento externo mediante el ajuste con crecimiento" y en la del 90, la "transformación productiva con equidad".

En la última década, la Cepal, cuya sede permanente está en Santiago de Chile, concentró su atención en la desigual distribución de la riqueza.

Se destacan los documentos "La protección social de cara al futuro: Acceso, financiamiento y solidaridad" (2006) y "Cohesión social: inclusión y sentido de pertenencia en América Latina y el Caribe" (2007).

El primero destaca la necesidad de establecer sistemas de protección social solidarios universales, tanto de pensiones como de salud, a través de un pacto fiscal, es decir una reforma tributaria.

El segundo propone eliminar las brechas de acceso a la educación, la salud, la vivienda y las tecnologías de la información, así como fortalecer las instituciones públicas.

El primero de los dos grandes aportes de la CEPAL a la región fue "cuestionar el supuesto, común en sus inicios, de que el desarrollo económico se daba más o menos en forma automática según se dejara al mercado funcionar", dijo a IPS el ex decano de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, Joseph Ramos.

"La Cepal enfatiza factores estructurales que pueden frenar el crecimiento como son la concentración de la propiedad, la falta de espíritu emprendedor y la falta de capital humano, y la concentración de las exportaciones en materias primas y no en conocimiento", añadió el experto.

"También contribuye a generar un conocimiento empírico sobre América Latina", señaló Ramos, quien dirigió la división de Desarrollo Productivo y Empresarial de la Cepal entre 1992 y 1998.

"Históricamente la Cepal ha hecho propuestas de desarrollo muy interesantes para la región", dijo a IPS Hugo Fazio, director del no gubernamental Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo (Cenda).

Pero no ha estado exenta de críticas. La izquierda radicalizada de los años 60 vio a la teoría desarrollista como un "salvataje" al capitalismo, mientras que sectores de derecha han considerado que sus propuestas son proclives al "estatismo".

Fazio destaca los aportes del colombiano José Antonio Ocampo, secretario ejecutivo de la Cepal entre 1999-2003, en el debate sobre el impacto de la globalización de los mercados de capitales en la región.

"En los últimos años, al igual que ha sucedido con los organismos financieros internacionales, el papel de la Cepal ha sido limitado", acotó.

Los desafíos actuales no son menores. La gran demanda de productos básicos por parte de China ha beneficiado a muchos países latinoamericanos, especialmente a los exportadores de minerales, debido a las mejoras en los términos de intercambio.

Este año, las economías latinoamericanas completarán seis años de crecimiento continuado.

Ante este escenario, muchos esperan que la Cepal muestre caminos posibles de desarrollo para la región para al menos los próximos 25 años, respetando las múltiples diferencias políticas, económicas, sociales y culturales entre los países.

El actual secretario ejecutivo de la Cepal, el argentino José Luis Machinea, ya dio señales de que así será.

En el próximo periodo de sesiones de la Comisión, los 44 países miembros (todos los de América Latina y el Caribe más algunos de Europa y Asia) discutirán en junio el documento "Transformación productiva veinte años después. Viejos problemas, nuevas oportunidades".

"Hay que aprovechar las ventajas comparativas estáticas: si nos pagan más por los productos que exportamos tenemos que producir más de eso, pero con esos recursos tenemos que avanzar en procesos de transformación productiva que generen una estructura más diversificada. Ahí está el gran desafío de la región", remarcó Machinea.

Pero a su juicio hay dos interrogantes al respecto: "¿Cómo hacemos para apropiarnos de la renta de los recursos naturales? y ¿cómo invertimos bien los recursos?".

"Varios países lo están intentando, y en principio está bien. Hay un cambio extraordinario en los precios y tiene una lógica que los países traten de apropiarse de una parte de esa renta", indicó.

"Pero si no lo hacemos bien, si en el intento de apropiarnos de esa renta generamos incertidumbre para la inversión privada, vamos a tener un problema para crecer. Hay que apropiarse de la renta, pero manteniendo los incentivos a la inversión privada. No es una tarea sencilla ni desde el punto de vista político ni económico", reflexionó.

Por otra parte, para el colombiano José Antonio Ocampo, quien también intervino en el seminario de abril, la frustración histórica de la Cepal es la "integración latinoamericana".

"Actualmente la Cepal ya no es 'el' think tank (usina de ideas) de la región", se lamentó Ramos.

"A diferencia de 60 años atrás, cuando era 'el' centro de excelencia de análisis económico, hoy han surgido muchas universidades de calidad en la región, que la superan en la cantidad y calidad de sus investigadores", señaló.

"Por ello, la Cepal debe centrarse en dos funciones donde creo tiene ventajas: hacer los análisis comparativos de qué ocurre, qué funciona y qué no funciona en la región, pues las universidades tienden a centrarse en temas nacionales, y ser articulador, centro focal, en distintos temas centrales del desarrollo, reuniendo a los mejores centros de investigación", aseguró Ramos. (FIN/2008)


El feudalismo político colombiano


Rodolfo Correa.

El feudalismo es un sistema político económico que existió del año 1000 al 1300 después de Cristo.

Como referencia, podemos decir que el sistema feudal se construyó sobre la base del ideal Germánico de “fidelidad personal”, el cual se expresa en la organización de bandas de guerreros jóvenes adscritos a un jefe, quien los protege y a quien aquellos deben fidelidad y obediencia.

Posteriormente, el término feudalismo se utilizó para designar un conjunto de instituciones que respaldan compromisos generalmente militares, entre un hombre libre, el vasallo, y un hombre libre en situación superior (noble). El primero recibe del segundo un feudo o tierras para su mantenimiento que se realiza a través de la acción y explotación de los siervos.

En teoría, esto es sólo historia. Sin embargo sorprende que precisamente la acción política en nuestro país siga basando su funcionamiento en esta estructura medieval.

En efecto, observamos como en Colombia existen unos feudos o territorios al mando de un barón electorero, a cuyo alrededor se adscriben otros individuos que, encargados del mantenimiento del feudo, viven para lograr que la maquinaria politiquera funcione para perpetuar en el poder a quien los protege, les da puestos en la administración pública y en general, los explota como siervos irreflexivos que cosechan votos.

Con un sistema así concebido, la política se encuentra lejos de conseguir sus propósitos de vivir con igualdad, garantizar la libertad y promover la solidaridad entre los ciudadanos. Mientras sigamos los Colombianos en el medioevo político, las bondades de la democracia serán ajenas a nuestra realidad, seguiremos ensombrecidos por la acción perversa de quienes creen que la política es el arte de volverse rico y que el ejercicio del poder, a la manera de un bar en promoción, es una “hora feliz” en la que se puede beber el patrimonio público hasta que los voraces apetitos del egoísmo marchito queden saciados.



LAS FARC Y EL DETERIORO ETICO


MAURICIO CABRERA GALVIS, Cali, Mayo 11 de 2008

Los análisis que ordinariamente se hacen sobre los impactos negativos de las Farc en la sociedad colombiana destacan, con razón, las consecuencias nefastas del terrorismo y el secuestro, o tratan de estimar sus costos económicos. Sin embargo, no se ha prestado suficiente atención a una de las secuelas más graves del accionar de la guerrilla: el deterioro de la moral pública y la ética ciudadana.

“A los colombianos se nos corrió la frontera moral”, es la conclusión del profesor Luis Jorge Garay en su estudio sobre la Captura del Estado por actores legales e ilegales que se aprovechan de los bienes públicos para satisfacer sus intereses privados ante la aceptación pasiva de la ciudadanía. También se reconoce que el narcotráfico corrompió los valores éticos de la sociedad al imponer la cultura del dinero fácil, el lujo y la ostentación como sinónimos del éxito.

Pero la corrupción moral que han generado las Farc es de otra índole: es el debilitamiento de los criterios y principios sobre los medios que puede utilizar una sociedad para alcanzar la paz, a punto tal que para luchar contra el terrorismo y la barbarie se ha llegado a aceptar que todo vale, inclusive los mismos métodos terroristas que se supone combatir.

La manifestación más dramática de este deterioro ético es, por supuesto, el apoyo activo o la complacencia pasiva con el terrorismo paramilitar como instrumento para enfrentar a la guerrilla y “limpiar” regiones infestadas por el secuestro y la extorsión. Como es sabido, la tentación de la defensa propia y la aplicación privada de la justicia generó en Colombia un monstruo de mil cabezas que sobrepasó en barbarie a su enemigo, pero que aún hoy que se han hecho públicos sus crímenes y masacres sigue siendo aceptado por una parte de la sociedad como un mal necesario.

Porque desafortunadamente desde las altas esferas del gobierno se sigue promoviendo el principio de que todo vale con tal de acabar con las Farc, se sigue justificando que en aras de la seguridad democrática se puede utilizar cualquier atajo. Así se aceptan y se multiplican las detenciones arbitrarias de miles de inocentes y la muerte de muchos de ellos, se violan los principios del derecho internacional para matar a un jefe guerrillero, se pagan recompensas a asesinos que llevan manos ensangrentadas como prueba de su felonía. Cuando el Estado acepta utilizar la “combinación de todas las formas de lucha” pierde legitimidad y aunque estemos próximos a la derrota militar de la guerrilla es posible que nos derroten en lo moral.

El odio y el rechazo a las Farc es tan fuerte, y por supuesto tan justificado, que ha generado un curioso fenómeno político: mientras el péndulo ha oscilado hacia la izquierda en la mayoría de los países latinoamericanos por la necesidad de reformas sociales que alivien la pobreza y la miseria, en Colombia la tendencia es hacia la derecha pues la seguridad es el tema prioritario.

No hay duda que la alta popularidad del presidente Uribe se debe en buena parte a su política contra las Farc. Es una reacción popular lógica y explicable. El problema surge cuando esa popularidad, y el objetivo deseable de acabar con las Farc, se convierte en el argumento para justificar actos de corrupción como el cohecho con Yidis y Teodolindo para aprobar la reelección. Como dijo Mockus, ni siquiera el fin de “salvar la patria” justifica el atajo de la compra de votos.

También son pertinentes unas palabras de Montesquieu, -el pensador francés cuya concepción de la separación de los tres poderes es la base del moderno Estado de Derecho-: “Si yo supiese algo útil para mi familia y que no lo fuese para mi patria, intentaría olvidarlo. Si yo supiese algo útil para mi patria y que fuese perjudicial para el género humano, lo consideraría como un crimen, porque soy necesariamente hombre mientras que no soy francés más que por casualidad”.



Frente a la revolución de los Biocombustibles


Juan Manuel López Caballero.

La crisis alimentaria mundial tiene como una de sus principales causas la alternativa de sustituir los combustibles fósiles por biocombustibles.
Esta relación se da a través de tres aspectos: 1- la disminución por cambio de destinación tanto en cuanto a áreas de siembra como a la naturaleza de los productos (v,gr. la reducción del arroz y el reemplazo por maíz en estados Unidos); 2- por aumento de precios, el cual se causa tanto por el lado de la demanda –puesto que se reduce la oferta en el momento mismo que debía aumentar por la mejora del ingreso de la población China e India-, como por el lado de costos –puesto que los abonos, transporte y demás factores dependientes del petróleo se han disparado- (como lo han destacado las autoridades mundiales, esto aleja del acceso a la alimentación a centenares de millones pobres que quedarían condenados a morir de hambre); y 3- el aspecto supuestamente positivo de ser menos dañino en lo que tiene que ver con el cambio climático.
Esta podría o parecería ser una de las revoluciones económicas más grandes de la humanidad y en todo caso equivaldría a un cambio en el principal factor de producción actual, con todas las consecuencias que esto implica. Estas aún no se han podido establecer pero si las inquietudes al respecto:
- El verdadero costo del biocombustible (sea etanol o biodiesel) depende del precio del insumo agrícola; era rentable cambiar el destino alimentario por la energético antes del alza producida por la nueva demanda, pero tras el ajuste de precios ya no lo es (en EE.UU. de 250 pequeñas plantas de trasformación de concentrados balanceados que habían iniciado su conversión a etanol 194 han retornado a la venta de alimentos para animales)
- Dependiendo del potencial de la materia prima y de la eficiencia en la conversión, se puede gastar más en combustibles fósiles en la etapa de producción que el sustituto que resulta después del proceso, (v. gr. la caña de azúcar no tiene ese problema pero no es claro que pasa en cuanto al maíz)
- Los biocombustibles no producen daño ambiental por óxidos del carbono, pero su combustión genera derivados del nitrógeno que no se sabe hasta donde pueden generar efectos ambientales negativos
- La totalidad de la producción de alimentos que eventualmente se pudiera destinar a usos energéticos alcanzaría para remplazar apenas el 10% de los combustibles fósiles
- En un estudio comparativo de 17 fuentes diferentes de energía lo único que tenían de más interesante los biocombustibles era ser alternativa directa del petróleo –otras fuentes como la energía nuclear, solar, eólica, del mar, de putrefacción, etc. son más baratas y presentan diferentes opciones pero solo son utilizables donde se generan- (no remplazan el petróleo que consume los Estados Unidos).

La razón por la cual no se ha profundizado más sobre estas dudas es porque quien impulsa tal revolución es el Gobierno Americano y la política del mandatario actual lo justifica: contra la tradición americana de que no tienen amigos o enemigos sino intereses, Bush al ‘diplomar’ de enemigos a Irán a Irak y a Venezuela estableció una confrontación con quienes le suministran más del 30% de sus necesidades. Los intentos de apoderarse del control de esas reservas fracasaron y ni por la vía de la guerra ni por la vía de las amenazas a través de conciertos internacionales logró ese resultado.
En otras palabras la transformación del mundo tras el ataque del 11 de septiembre y la subsecuente imposición de la clasificación de terrorismo como problema de la humanidad por parte de la administración Bush ha traído como secuela este nuevo problema.
Colombia, o nuestro actual gobierno, tiene como única política internacional adherir a la voluntad americana para esperar que ello nos saque adelante. Al igual que Uribe tiene su ‘Uribito’, nosotros creemos que podemos ser una pequeña reproducción de esa potencia. Es lo que estamos viendo cuando tomamos caminos como el de ataques preventivos en territorios extranjeros o cuando por la vía mediática intentamos satanizar a todo el que no siga las directrices de este gobierno, buscando que el mundo comparta nuestras posiciones y nuestros problemas.
Razón tiene el Presidente Correa al decir que el problema del continente es Colombia que es donde se da la guerrilla, el narcotráfico, la narcopolítica, la parapolítica, la siembras de coca, etc. Pero nosotros en vez de reconocer que es fruto de nuestro ordenamiento social e institucional, que es producto de las medidas y las políticas que se han adelantado, intentamos encontrar la solución culpando a quienes no son responsables del manejo del país y buscamos que sean terceros ajenos a nosotros quienes nos la den, como si ella dependiera de ayudas y directrices americanas o de forzar a nuestros vecinos a participar en nuestros conflictos.
El argumento del terrorismo y el desplazamiento de la producción energética hacia los combustibles son la política americana, para beneficio de los americanos, y responde a la situación de Estados Unidos en el mundo y a la prioridad que da a sus intereses por encima de los del conjunto de la humanidad y de la comunidad de países (ya el candidato McCain lo dijo con más claridad: el objetivo del Presidente de los Estados Unidos debe ser el bienestar de sus ciudadanos y no el del planeta; por eso no comparten Pactos de Kyoto, de Copenhaguen, o de Rio, ni Cortes de la Haya o Estatutos de Roma).
A pesar de lo que parece creer este gobierno, Colombia no es los Estados Unidos: ni puede actuar en la misma manera, ni los objetivos que busca deben ser los mismos, ni seguir sus pasos producirá iguales resultados.
En lo diplomático el resultado obtenido hasta hoy es ser considerados el problema del vecindario y como Estado y como Gobierno un régimen semimafioso.
Seguir los lineamientos de las estrategias americanas en la explotación del campo o sostener que Colombia no tendrá problemas de alimentos y promover la producción de biocombustibles suponiendo que con ello se compensarán los faltantes que se puedan presentar, nos puede llevar a una crisis del sector rural y alimentaria peor que la que en lo internacional o en lo institucional estamos viviendo.
Actualmente las actividades del campo más rentables son la Caña de Azúcar y la Palma Aceitera justamente por la alta demanda que tienen para etanol y biodiesel. El gobierno como parte de su política de incentivos escogió esos rubros para subsidiarlos. El resultado es que en este momento se incrementa el precio de los alimentos para los pobres y la política estatal sigue siendo subsidiar a quienes hoy más ganancias están obteniendo.
La idea que un país no debe depender de un modelo de desarrollo sino de las circunstancias del mercado, y de que ‘pegarse’ a las políticas americanas es la solución de todo, hace que no se busque una organización del país tomando medidas estructurales y prospectivas sino nos contentemos con no hacer nada o con seguir lo que para Estados Unidos es conveniente. Por eso mientras el mundo tiembla pensando en que hacer respecto a la crisis de alimentos y la producción de biocombustibles nuestro Ministro nos dice que eso no tiene que ver con Colombia y nuestro Gobierno sigue tratando el tema como si nada hubiera cambiado.



EL CONGRESO SE ASFIXIA


Cecilia López Montaño

El proceso de la parapolítica, aquel escándalo que parece de nunca acabar y que cobra víctimas cada vez más cercanas al círculo presidencial, le ha hecho un enorme daño al Congreso, afectando su capacidad de trabajo. Como si el fenómeno de la parapolítica se limitara a unos “congresistas corruptos” que se aliaron con ejércitos privados para obtener apoyo político. Todo este revolcón que afortunadamente ha salido a la luz pública ha cobrado su mayor víctima: el Congreso. No solo eso: este cuerpo colegiado ha terminado asfixiado entre los mensajes velados de la Presidencia de la República y el rechazo de la opinión nacional, alimentada por unos medios que parecen esclavos del último escándalo.
¿Cuál ha sido la consecuencia de esto? Las comisiones paralizadas; la Cámara congelada y el Senado, igual. Pareciera que el Legislativo se mueve al ritmo de lo que dicen los funcionarios del Gobierno. Sin importar el debate que se había programado previamente ni las leyes que se debían debatir, los congresistas se limitan a responder a las acusaciones oficiales por un lado, y a defender las posturas del señor Presidente por el otro. Ante esto cabría preguntarse, ¿dónde está la independencia del Congreso?, ¿cómo se está reflejando en la realidad la supuesta repartición del poder en tres ramas que se deben complementar? Más grave aún: ¿dónde están los grandes debates que se deben dar en el Congreso?
Según se percibe en los comentarios de los colombianos que participan en los diferentes foros, el ciudadano parece no preocuparse por esta inactividad legislativa. Está tan encantado con la avalancha de noticias y chismes que terminan por asociar el trabajo político con “la cosa política”, aquel curioso segmento de Noticias RCN. Pero no. La política no es entretenimiento, no es el escándalo ni el episodio telenovelesco del día a día. Es hora de que los colombianos se concienticen de esto y empiecen a pensar en temas reales como el empleo, la disminución de la pobreza, la crisis en la educación o el desastre del sistema de salud. Es desde la política de donde se debaten estos temas. Es desde el Congreso donde se toman las decisiones que conciernen estos problemas y trazan el rumbo del país en el mediando y el largo plazo. Pero con un Legislativo asfixiado, ¿cómo se puede hacer esto?
Mientras tanto, los índices de aprobación de las Cámaras siguen bajando y bajando en una relación inversamente proporcional con los niveles de popularidad del señor Presidente. Esta nube que cubre el Congreso, con gran responsabilidad de muchos de sus miembros, hay que reconocerlo, está afectando el trabajo de una rama de vital importancia en cualquier democracia. Es que los colombianos parecen olvidar que más allá del control político, el Congreso tiene una larga lista de proyectos que deben ser discutidos para el normal funcionamiento del Estado. Entre estos se destacan: el Tratado de Libre Comercio con el Triángulo Norte de Centroamérica; la reforma política; el proyecto que obliga a las cooperativas a pagar parafiscales y el proyecto que regula el derecho de huelga, entre otros.
Pero no: con la insaciable hambre por el escándalo, la riña y el chisme de última hora que parece ha permeado a toda la sociedad colombiana, no ha habido tregua para que los congresistas cumplan la función para la que fueron elegidos. Una de las conclusiones a la que se llega es que no siempre es justo que se tengan todos esos prejuicios contra la Institución. Hay muchos temas que se deben discutir y cientos de propuestas de legislativas que quieren aportar soluciones desinteresadas para salir de la crisis política.
El país tiene que diferenciar entre el Congreso como institución irremplazable para el buen funcionamiento de la democracia y aquellos congresistas que le han fallado a la sociedad colombiana, pero también tener presente que hay una mayoría que no ha sido permeada por la parapolítica. Este el momento en que Colombia necesita que su Congreso no se asfixie.

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